12 de julio de 2018
12.07.2018

Jorge Vázquez deslumbra en Cibeles

12.07.2018 | 01:47
Modelos lucen diferentes diseñados del betanceiro Jorge Vázquez, durante el desfile de ayer en Madrid.

Que Jorge Vázquez conoce perfectamente a sus clientas no es un secreto. Vive por y para ellas. Y esa entrega es su éxito, como se vio ayer en la última jornada de la pasarela madrileña en la que recreó la estética de Los ángeles de Charlie con una colección valiente, de sobresaliente. La estética de Sabrina Duncan, Jil Munroe y Kelly Garrett, las famosas componentes de los ángeles de Charlie, es el punto de partida del nuevo trabajo del diseñador betanceiro, que camina sobre grandes estampados que imprimen dulzura y carácter por igual.

La colección que Vázquez presentó sobre la pasarela madrileña tiene una estética setentera muy potente, de ahí que aparezcan camisas, blusas y conjuntos estampados con cadenas y estribos y el logo de la firma. Las líneas son bastante fluidas, sueltas y etéreas en túnicas y vestidos. Pero esa ligereza se intercalaba con líneas más justas, como se ha visto en los pantalones trompeta, "pequeños en cintura y cadera y con campana en la parte de abajo", detalló el diseñador betanceiro, que exhibió una gran variedad de prendas.

Las piezas de sastrería, muy bien ejecutadas, se mezclaron con deliciosas blusas de sisa caída y volantes. Y, de repente, prendas con reminiscencias chinescas se alternan con vestidos pañuelos o monos que juegan al escondite porque quieren ser vestidos. Hacia el final llegó el turno de la fiesta, de la noche, en la que las piezas más especiales surgen con mucho volumen y siluetas abullonadas.

Con esta colección, Jorge Vázquez volvió a demostrar que hace ropa que gusta y que se vende en sus seis tiendas repartidas por la geografía española, una de ellas, en A Coruña. Tanto es así que con Jvangels se alzó con el premio a la mejor colección de los premios L'Oreal.

El premio a la mejor modelo de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid fue para Afrodita Dorado, y Agatha Ruiz de la Prada se ha llevado el galardón al Beaty Look.

A primera hora de la tarde, Menchen Tomás subió a la pasarela la esencia de La Habana más festivalera, glamurosa y excesiva, refugio de la alta sociedad norteamericana antes de que estallara la revolución. Las pailletes y los brillos no faltaron en tejidos como la organza, la seda o el lúrex con los que a la diseñadora le gustaría vestir a esa "sociedad sofisticada" para la que cada noche era una fiesta en la que participaba lo más granado de Hollywood y a la que, en los cincuenta, Christian Dior vendía sus diseños en la mítica tienda El Encanto.

"No hay ninguna mujer igual", apuntó la creadora, que incluyó vestidos camiseros con estampado de palmeras y flores extragrandes en pantalones, sin olvidar para el día camisas desestructuradas y fajines sobre el pecho, un aporte de sensualidad para la noche.

Por la mañana se vieron los trabajos de La Condesa, Ailanto y Marcos Luengo, todos ellos impregnados de luz veraniega. Sin perder su porte aristocrático, La Condesa presentó una colección alegre, jovial, divertida, cuajada de flotadores y sombrillas, con la que ha querido recrear su propia estética "piscinera".

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