Isabel II, la monarca que más tiempo ha ocupado el trono británico (69 años por ahora), que este verano aún montaba a caballo y subía escaleras con soltura, ha incorporado a su icónico vestuario un complemento que hasta ahora había desterrado a pesar de su avanzada edad, 95 años. El típico bastón que utiliza mucha gente mayor para ayudarse a caminar era considerado hasta hace nada por la Reina un signo de debilidad que no podía permitirse, sobre todo en público. Pero el tiempo es inexorable para todos, incluso para una monarca tan longeva como ella. Apoyada en una vara con empuñadura de asa, la reina Isabel II asistió el martes a un servicio religioso en la abadía de Westminster (Londres) en conmemoración del centenario de la organización benéfica de las Fuerzas Armadas Royal British Legion.

Según fuentes palaciegas, empleó este nuevo complemento “para su comodidad”, al salir del coche, para entrar en el templo y de nuevo, después, para abandonar la abadía. Además, la reina británica no entró por la puerta habitual, sino por otra que quedaba más cerca de su asiento.

A pesar de su avanzada edad, esta es la primera vez que Isabel II usa un bastón en un acto oficial de este tipo, si bien hay que recordar que en 2003 y 2004 ya se la pudo ver usando uno después de una operación de rodilla. La semana pasada, por ejemplo, la reina acudió a otro acto oficial, pero sin bastón.