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La Opinión de A Coruña

Oda a 34 centímetros de ‘women power’

La actriz Sadie Frost estrena un documental sobre Mary Quant, la diseñadora que en los años 60 impulsó la minifalda

La actriz Camilla Rutherford, caracterizada como Mary Quant. | // MORITZ FEED DOG

A Sadie Frost se la conoce por sus papeles en Drácula, de Bram Stoker (1992) y Shopping (1994), donde conoció a su segundo marido, Jude Law, con el que tuvo tres hijos hasta su divorcio, en 2003. Antes ya estuvo casada con Gary Kemp, guitarrista de Spandau Ballet y padre de su primogénito. Pero además de rodar 17 películas, tener una productora con Ewan McGregor y lanzar la marca de ropa Frost French, en los últimos tres años se ha dedicado a estudiar la vida y milagros de Mary Quant, la diseñadora londinense que propulsó la minifalda en los 60. Su diseño era tan práctico como provocativo, al igual que la píldora, otro invento de la época.

Con este planteamiento woman power (poder de mujer) empieza Quant, el documental que Frost ha presentado esta semana en Barcelona en el festival de cine documental de moda Moritz Feed Dog. En su debut al otro lado de la cámara, ofrece una mirada perspicaz con infinidad de imágenes de archivo sobre la diseñadora y pionera mujer de negocios que en 1955 abrió su primera boutique, la mítica Bazaar, en King’s Road, con el que fue el amor de su vida y su marido, Alexander Plunket Greene. Al principio, vendía prendas de otros diseñadores, pero pronto empezó a coser ella.

“No quería diseñar para duquesas, sino para la gente joven”, dice Quant en una imagen de aquellos años, con su famoso corte de pelo creado por el peluquero Vidal Sassoon, que luego exhibieron las modelos que llevaban sus minifaldas y medias de colores, lo que se llamó el Chelsea look.

Su tienda fue un éxito rotundo que situó a la diseñadora en la cosmogonía del Swinging London: junto a The Beatles, The Rolling Stones, The Kinks...; la “invasión británica” que paseó la Union Flag por todo el mundo. Patada al new look de cintura de avispa que monsieur Dior había impuesto una década antes. Hola al terremoto cultural be free, be yourself (sé libre, sé tú misma), el lema por el que algunos llegaron a llamar a Quant “degenerada”.

Hay una secuencia que da cuenta del choque generacional: cuando unos gentlemen con bombín sacuden sus paraguas mientras cruzan la calle unas jóvenes con los muslos al aire.

Porque en verdad la minifalda la presentó André Courrèges en París en 1961. Su prenda subía un poco por encima de la rodilla (una medida que hasta llevaba la reina Isabel II, quien, por cierto distinguió a Quant en 1966 con la Orden del Imperio Británico). Pero la gran osadía de Quant fue acortarla mucho más, hasta los 34 centímetros que quedaron establecidos en 1965.

Entrevistas con la modelo Kate Moss, la diseñadora Zandra Rhodes y el editor del Vogue británico, Edward Enninful, certifican la importancia de la revolución Quant. Sin embargo, se la echa en falta en el documental. Omisión que Frost justifica con un argumento de peso: el filme se grabó en lo peor de la pandemia y Quant tiene 92 años.

La diseñadora se adelantó a su época abriendo otras líneas de negocio, más allá de sus alegres vestidos, minis, shorts y cinturones a la cadera. Así, a partir de los años 70 ella siguió diseñando lencería, sets de maquillaje con su logo (una margarita), perfumes, gafas y hasta cortinas y vinos.

Vivienne Westwood y el punk la relevaron en la moda, pero su impronta pervivió en diseños de otros creadores que vinieron detrás como Calvin Klein, Marc Jacobs y Michael Kors.

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