La cantante colombiana Shakira (Isabel Mebarak Ripoll) irá finalmente a juicio por, presuntamente, haber defraudado a la Agencia Tributaria 14,5 millones de euros entre los años 2012 y 2014. La Audiencia de Barcelona ha avalado la decisión del juez instructor de Esplugues de Llobregat que daba por finalizada la investigación y que concluyó que existían “indicios suficientes” para continuar el proceso por la comisión de delitos contra la Hacienda Pública. El tribunal ha desestimado ahora el recurso presentado por la defensa de la artista, una oportunidad de oro que tenía para poder librarse de la acusación. La cantante se encontraba ayer en la alfombra roja del Festival de Cannes, en la presentación de Elvis.

La fiscalía deberá presentar ahora su escrito de acusación, al igual que la Abogacía del Estado, que representa los intereses de Hacienda. Después, el asunto pasará a la defensa, que planteará sus argumentos para lograr una absolución. En este tipo de asuntos es muy posible que antes del juicio (o incluso hasta unos minutos antes de que empiece el mismo) se intente llegar a un acuerdo para que se dicte una sentencia de conformidad, que reduciría considerablemente la pena. El problema es que la multa que se podría imponer a Shakira sería abultada. Un dato a su favor es que ya ha depositado el montante de la deuda con Hacienda, es decir los 14,5 millones y también ha regularizado su situación ante la Agencia Tributaria.

El equipo legal de Shakira sostiene que la desestimación del recurso de apelación “es simplemente un paso más del proceso que ahora continúa por su cauce habitual”. Incide que sus abogados “continuarán defendiendo su inocencia”, como han venido haciendo hasta ahora, a través “de la presentación de argumentos jurídicos de peso”, pruebas e informes periciales. A su entender, “la conducta de Shakira en materia tributaria siempre ha sido intachable en todos los países” en los que ha tenido que pagar impuestos y “ha confiado y seguido” el criterio de los expertos.

La fiscalía sostiene en su querella que Shakira vivió de “manera habitual” entre 2012 y 2014 en España, primero en una vivienda en Barcelona y después en una casa en Esplugues de Llobregat, adquirida junto con su pareja, Gerard Piqué, a través de una sociedad. Según la acusación, sus estancias fuera de España durante ese tiempo fueron “por motivos profesionales”, con una duración muy corta, a excepción de Estados Unidos, donde participó como coah en La Voz.

La acusación calcula que la mayor parte del tiempo estuvo en España. En concreto, 243 días en 2012; 212 días en 2013, y 244, en 2014. Es decir, se superan los 183 días que fija la ley para considerar que una persona es residente habitual y, por lo tanto, debe pagar sus impuestos aquí. La defensa, en cambio, defiende todo lo contrario: lo que era esporádico eran sus estancias en España y, por lo tanto, no estuvo en España esos 183 días. Ahí es donde radica el debate jurídico, por lo que el juez acuerda que debe continuar el proceso contra la artista.

Según la fiscalía, la cantante, “conocedora de que vivía de manera habitual en España”, hizo servir un “entramado societario” en el extranjero entre los años 2012 y 2014 para ocultar a Hacienda los ingresos y el patrimonio. El “plan” consistió en que fueran unas empresas quienes figurasen como titulares de las percepciones de las rentas y del patrimonio, en lugar de la artista. La mayor parte de los fondos viajó a sociedades radicadas en paraísos fiscales.