Durante más de medio siglo, ha permanecido alejado de los ojos del público un singular retrato en el que Francis Bacon plasmó la imagen de su amigo y rival artístico Lucian Freud, que ayer se vendió en la casa de subastas Sotheby's por 43,33 millones de libras (50,3 millones de euros). Ambos pintores, dos de los grandes exploradores de la figura humana en la pintura de la segunda mitad del siglo XX, cultivaron una intensa relación que contribuyó a cristalizar algunos de sus mejores trabajos, hasta que en la década de 1980 las disputas y los celos rompieron definitivamente su amistad.

“Cada uno de ellos era al mismo tiempo la musa y el crítico del otro. Fue su amistad, respeto, rivalidad y la profunda obsesión del uno con el otro lo que arrojó combustible sobre sus inequívocos talentos artísticos”, describió el director de Arte Contemporáneo de la casa londinense, Tom Eddison. La obra, Estudio para el retrato de Lucian Freud, había estado hasta ahora en manos de un coleccionista europeo.