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Coldplay propulsa el auge de los conciertos sostenibles por ‘streaming’

La iniciativa del grupo británico de ofrecer uno de sus conciertos en cines se suma a iniciativas que promueven la emisión de música en vivo a tiempo real

Chris Martin, cantante de Coldplay, en un concierto. | //LOC

Llevamos un tiempo oyendo que “la magia del directo” es insustituible y que nada podrá jamás rivalizar con la emoción del concierto vivido ‘in situ’, con el estruendo del público, la disposición a lo imprevisto y, quizá, ese adorable suelo pegajoso de cerveza. Pero cada vez más son las señales que matizan tal enunciado, y no hay más que observar los 150 cines de toda España que este sábado han transmitido uno de los conciertos que Coldplay ofrece estos días en el estadio del River Plate, en Buenos Aires.

¿Un salto de escala en la peripecia del streaming aplicado a la música en vivo? Ha habido otros avisos: las 120 salas que, el pasado marzo, proyectaron el show del grupo rey del k-pop, BTS. Tanto los británicos como los coreanos ofrecieron su concierto en directo a todo el mundo, si bien el de Coldplay, en Europa, por la diferencia horaria, ha requerido otro formato, el delayed live. Pero la sala de cine no es la única vía: Amazon, con su nuevo canal Amazon Music Live, plantifica en el salón de tu casa eventos como, la semana pasada, el concierto de Kendrick Lamar en París.

Todo apunta a que sí hay algo que puede rivalizar con asistir a un concierto: atender a ese concierto desde cualquier otro lugar. Preferiblemente, en directo. Ahí, la pandemia ha precipitado el cambio. “El parón hizo que artistas e industria comenzaran a buscar alternativas”, argumenta David Loscos, director general de la IMB International Music Business School. Coldplay agotó todas las entradas de su gira mundial, incluidos los cuatro conciertos en el barcelonés Estadi Olímpic (mayo de 2023), pero “aún así, mucha gente se ha quedado sin localidad”, sigue Loscos. Ante lo cual, el streaming “da soluciones alternativas y más económicas, manteniendo el directo y, por tanto, la magia”. Porque participas de un evento que tiene lugar en ese preciso momento, y desde un punto de vista privilegiado, con una realización sofisticada y acceso a ángulos seguramente imposibles cuando acudes a un concierto tradicional y te sientas en tu localidad.

Para los autores de Viva la vida, el streaming alimenta su aura de banda sostenible, al apostar por un modo de llegar al público que no pasa por la terminal aérea. Los británicos se presentan como grupo pionero en introducir la agenda verde en una dinámica de gira de estadios. Puede sonar estrafalario, pero están en marcha claves concretas: potenciación de rutas por carretera, uso de baterías alimentadas con aceites reciclados, suelos cinéticos que convierten en energía los saltos del público… Ahí, el concierto consumible a distancia representa otra capa más en su narrativa de reducción de las emisiones de CO2.

Hablamos, en el caso de Coldplay y de BTS, del formato del event cinema, que resulta interesante para un sector, las salas de cine, que sufre un declive de espectadores. Se trata de eventos vivaces, que reúnen a fans motivados, dispuestos a hacer del visionado del concierto un ritual colectivo, razonan fuentes de Warner, la discográfica de Coldplay. “Es interesante para la banda y para los cines”.

El worldwide live event de Chris Martin y compañía lo negoció el mánager del grupo con una distribuidora cinematográfica global, Trafalgar, con experiencia en el campo clásico: gestiona las emisiones de la británica Royal Opera House. Esta delega, en España, a Versión Digital, empresa con sede en Valencia. Todo ello, sin que medie en el proceso la promotora de los conciertos, Live Nation, que queda al margen. Los dos pases del concierto de Coldplay de este sábado en toda España convocaron a unos 16.000 espectadores (que pagaron entre 12,50 y 15,40 euros). Un tercio de los 150 cines estuvieron en Catalunya, “donde hay mucha tradición musical, muchas salas bien equipadas, y el espectador suele responder muy bien”, indica María Cazorla, de Versión Digital, que resalta las ventajas del visionado a distancia y a tiempo real. “Nunca será igual que asistir al concierto, pero en algunos aspectos es mejor: con Coldplay, se utilizaron 25 cámaras, y se podía ver cómo a Chris Martin se le hincha la vena del cuello al cantar”. El paralelo, el streaming avanza por otro carril, el de las plataformas digitales, que sustituyen el evento colectivo en el cine por el deleite en el salón de casa. El concierto del rapero vip Kendrick Lamar en el Accor Arena de París, capturado por 19 cámaras, marcó un punto de inflexión: Amazon lo transmitió en vivo no solo en su cuenta en Twitch, sino en el flamante canal Amazon Music Live.

En el Accor Arena había 20.000 personas, y conectarte representaba participar de un acto colectivo. Pero ahí no todo ha sido dicho: otros artistas optan por ofrecer en streaming conciertos pensados para ese formato, sin público o con auditorios reducidos. Caso de Nick Cave, acariciando el piano en la nave victoriana vacía del londinense Alexandra Palace, o de Dua Lipa con su espectáculo Studio 2054, fantasía flotante que convocó a invitados como Elton John y Angèle.

“Que Amazon cree un canal para conciertos en streaming es muy significativo. Puede ser el primer paso para que otras plataformas sigan ese camino”, estima David Loscos. ¿Un Netflix Music Live? El uso y oportunidad de este tipo de producto dependerá de cada artista: puede reservarse la carta para momentos como el inicio de una gira, para hacer salivar a los fans y tener más ganas de asistir al concierto. El concierto tradicional sigue siendo el punto de anclaje a partir del cual pivota toda la cadena. Y más que eso, se vislumbra su establecimiento como producto premium, con un star system propenso a hinchar los precios de las entradas (y de los packs exclusivos, golden circle y similares), y a ofrecer, acaso a modo de compensación, la opción del streaming apta para todos los bolsillos.

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