Fleetwood Mac representó una llamativa peripecia, la del grupo británico enraizado en el blues que tiempo después, reubicado en Estados Unidos, se alza como gran atracción del rock comercial a costa de publicitar sus tribulaciones sentimentales en un álbum bello y catártico, Rumours (1977). Ahí estaba, aportando su voz modulada, su sapiencia con los teclados y su don como compositora, Christine McVie, fallecida este miércoles, a los 79 años, tras sufrir “una breve enfermedad”, precisaba la nota difundida en las redes sociales.

Ella fue uno de los pilares creativos de una banda, Fleetwood Mac, de liderazgos compartidos y singladura abrupta, con ruidosos desencuentros internos, entre ellos las sucesivas uniones y separaciones de sus dos parejas centrales: Stevie Nicks-Lindsey Buckingham y Christine-John McVie. En acaso una vida anterior, ella fue Christine Perfect (su nombre de soltera), y se abrió paso en la música fascinada por el blues y el rock’n’roll primigenio.

Parejas al límite

Previo matrimonio con el bajista John McVie, ingresó en 1970 en la banda Fleetwood Mac, remodelada tras la marcha de su carismático guitarrista Peter Green. Tiempo de evolución desde el blues-rock hacia parámetros más abiertos, visible tanto en un incipiente álbum en solitario homónimo como en sus aportaciones a la banda: Homeward bound, del disco Bare trees (1972), la proyectaba como autora y solista poderosa. Fleetwood Mac atravesó días inestables y volvió a refundarse en 1975, con la entrada de Nicks y Buckingham, y el álbum Fleetwood’ Mac, al que Christine McVie aportó la mitad del temario, incluyendo el up tempo al piano Say you love me. Anticipo de Rumours, obra que plasmó el descalabro de ambas parejas entre episodios de infidelidad y alcoholismo. Ella tendía a aportar un contrapunto sereno, y ahí está una de sus creaciones más populares, Don’t stop, con su mensaje de no mirar atrás.

Rupturas y reuniones

Los malos rollos internos no impidieron que la banda siguiera a flote, con Christine McVie aportando temas al doble Tusk (1979), Mirage (1982) y su obra comercialmente definitiva, Tango in the night (1987), en la que se anotó el éxito Little lies (firmado con su segundo marido, el portugués Eduardo Quintela). Tras 13 años de mala salud de hierro del quinteto clásico, la formación se rompió ahí, si bien McVie aguantó en su puesto en los decadentes Behind the mask (1990) y Time (1995), y participó también en la reunión completa que condujo al disco en vivo The dance (1998).

McVie se retiró entonces a la vida doméstica en las cercanías de Canterbury, desarrollando una fobia a los vuelos y fatigada de las giras, entregando el aislado Christine McVie (2004). Todavía se vio con suficientes fuerzas para subirse otra vez al carro de Fleetwood Mac a partir de 2014, con nuevas giras internacionales que, como todas las anteriores, ignoraron España.