Ha terminado el sueño de Hollywood para Alcarràs. La película de Carla Simón no está entre las 15 preseleccionadas por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, una criba que lleva realizándose desde hace varios años para ampliar las expectativas en algunas categorías y, de paso, poner en valor un mayor número de obras. Dentro de unos meses se conocerán cuáles son las cinco finalistas en uno de los años más reñidos dentro de este apartado dada la calidad y el reconocimiento que atesoran la mayor parte de estos trabajos procedentes de diversas nacionalidades.

La película de Carla Simón fue elegida por la Academia española para representarnos en los Óscar después de haber ganado el Oso de Oro de Berlín, todo un hito para nuestra cinematografía y ahora acumula 11 nominaciones para los próximos premios Goya.

En Estados Unidos Alcarràs todavía no se ha estrenado, lo hará el próximo enero, pero tuvo su première en el prestigioso Festival de Nueva York, donde también se proyectó Pacifiction, de Albert Serra. La plataforma de streaming Mubi, que también es productora, por ejemplo, del fenómeno indie Aftersun, será la que se encargue de llevar allí la distribución.

Es un año complicado en la categoría de Mejor Película Internacional dado el nivel extraordinario de las películas que han presentado las diferentes academias y que cuentan con un prestigio internacional a sus espaldas. Entre ellas encontramos una de las favoritas, Argentina 1985, la película de Santiago Mitre protagonizada por Ricardo Darín que aborda los juicios que tuvieron lugar contra la dictadura militar derrocada solo un par de años antes. Una película de denuncia política repleta de dolor y de emoción. Este año el idioma español aparece más representado que de costumbre, ya que también encontramos la mexicana Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, de Alejandro González Iñárritu que, a pesar de las malas críticas, era esperable que entrase a formar parte de la lista por el reconocimiento que su director tiene por parte de la Academia de Hollywood después de ganar el Óscar a la mejor película por Birdman.

De Asia, después del éxito de Parásitos y del triunfo de Drive My Car el año pasado, llega Decision To Leave, del surcoreano Park Chan-wook, un thriller apasionante rodado con el habitual virtuosismo al que nos tiene acostumbrados el autor de Old Boy, y que le valió la Palma de Oro al mejor director en Cannes. De Camboya procede Retorno a Seúl, de Davy Chou, sobre el viaje a sus orígenes de una joven y de Pakistán, Joyland, de Saim Sadiq, un grito de libertad que aborda la rebelión juvenil y la transexualidad en un entorno eminentemente patriarcal.

De Europa, además de Alcarràs, encontramos un buen número de representantes: Francia, con Saint Omer, la ópera prima de Alice Diop (Gran Premio del Jurado en Venecia) sobre el juicio a una madre después de la muerte de su hija; de Bélgica, Close, de Lukas Dhont (Gran Premio del Jurado en Cannes) en la que se abordan temas como el bullying o la homofobia en la infancia; de Dinamarca, Holy Spider, de Ali Abassi, otro thriller, esta vez ambientado en Irán (de donde es el director) sobre el caso real de un asesino en serie que mataba mujeres que ejercían la prostitución con la convicción de que estaba efectuando una purga religiosa; de Alemania procede una nueva versión de Sin novedad en el frente, una ambiciosa producción bélica que ha sido nominada a los Globos de Oro; de Austria, La emperatriz rebelde, de Marie Kreutzer, en la que se dota de una nueva dimensión mucho más punki a la monarca Isabel de Austria (Sisí) y que cuenta con una inolvidable interpretación de Vicky Krieps. Por último, el veterano cineasta polaco Jerzy Skolimowski también aparece en la shortlist con EO (Premio del Jurado en Cannes), la historia de un asno en una Europa que parece haber perdido los valores.