Michael J. Fox, tres décadas de lucha

La plataforma Apple TV+ estrena mañana un filme que repasa la trayectoria del protagonista de ‘Regreso al futuro’ y muestra su lucha contra el párkinson que padece desde 1991

Quim Casas

La primera escena de La vida de Michael J. Fox es una recreación de uno de los muchos episodios vividos por el popular actor a causa de la enfermedad que padece, el párkinson. Sin que le veamos su rostro, un hombre se despierta en la cama con el dedo meñique de la mano izquierda temblándole sin parar. Después, en el baño, la otra mano, con la que sujeta el cepillo de dientes, le tiembla tanto que no atina a poner la pasta dentífrica. Basado en las memorias del actor estadounidense, el documental realizado por Davis Guggenheim, disponible en Apple TV+ a partir de este viernes, 12 de mayo, es un recorrido por la carrera del protagonista de Regreso al futuro trazado desde la perspectiva actual, esa forma de vida condicionada por la enfermedad que le ha apartado casi totalmente de la pantalla y de la vida pública.

El filme está construido mediante una entrevista actual a Fox, escenas de sus filmes y series más populares, imágenes de archivo de los ensayos y los anuncios de McDonald’s que protagonizó, los ejercicios de rehabilitación y las recreaciones —con un hombre que simula ser él sin que nunca se le vea la cara— de su llegada a Hollywood a los 16 años desde Edmonton (Canadá) y las audiciones a las que se presentó.

Sobre ruedas

El documental se detiene bastante en la sitcom que le hizo triunfar a mediados de los años 80, Enredos de familia, en la que rentabilizó bien su físico aniñado y su baja estatura y donde, además, conoció a la que es su esposa desde 1988, la actriz Tracy Pollman, con la que tiene cuatro hijos. Todo iba entonces sobre ruedas.

Gracias a la repercusión de esta comedia televisiva, el género en boga en esa época, Steven Spielberg y Robert Zemeckis lo escogieron para protagonizar Retorno al futuro, uno de los taquillazos más fulgurantes del cine ochentero de Hollywood. Pero ¿cómo encajar semejante éxito a los 24 años, verse en las portadas de las revistas más importantes y comparecer en todos los late shows de la televisión? En 1985, sus películas Regreso al futuro y De pelo en pecho aparecían en los número uno y dos del box office.

Apenas media década después de convertirse en el actor de moda, a Fox le diagnosticaron un inicio temprano de párkinson. Tenía solo 29 años. Los primeros síntomas los notó durante el rodaje de Doc Hollywood, otro de sus potenciales éxitos comerciales. Fox se dio a la bebida y siguió trabajando en el cine como si nada ocurriera, aunque ninguna de sus películas posteriores rozó el éxito de las precedentes. El físico aún aguantaba. Hasta 1998, año en el que el actor hizo público que padecía la enfermedad degenerativa.

Los temblores son cada vez más acusados, como puede verse en el documental. Pero Fox, que hoy tiene 61 años, encara la situación con cierta distensión. Al principio del filme, sale de casa con su ayudante personal para andar un poco por las calles. Se mueve de manera insegura, tambaleante, pero avanza.

De repente se gira para saludar a una persona y cae en plena calle, haciendo bromas con la mujer que se interesa por él. Fox ha explicado en más de una ocasión que el párkinson no mata, sino que pueden hacerlo las múltiples fracturas derivadas de las caídas a causa de este trastorno del movimiento.

Al actor se le ve entero en todo momento mientras conversa con el director del documental. Asume su situación y la explica para que otras personas como él puedan encararla lo mejor posible.

En 2013 hizo una sugerente cabriola televisiva, interpretar El show de Michael J. Fox, en el que dio vida a un presentador de noticiarios que se toma un tiempo de asueto para dedicarse a su familia y a lidiar con el párkinson.

Sus apariciones en las series The good wife y The good fight estarían en la misma línea: su cometido como el abogado Louis Canning, letrado que se presenta a los juicios pese al manifiesto párkinson que padece, fue su última batalla artística. Creó una fundación para el estudio de la enfermedad y se retiró en el año 2020. Alan Alda y Neil Diamond son algunos de los actores y músicos que están afectados por la misma enfermedad. Fox sigue en la lucha, entre escéptico e irónico.