Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El mejillón de Lorbé, cemento y arte

El artista Fermín Jiménez Landa muestra en A Coruña las obras que realizó el año pasado, gracias a una beca de la Fundación María José Jove, y en las que utilizó las conchas de mejillón de la Festa da Centola de Lorbé para crear un cemento único. En sus piezas el agua y los pescadores son protagonistas

Fermín Jiménez Landa

Fermín Jiménez Landa / Casteleiro

A Coruña

Al artista Fermín Jiménez Landa (Pamplona, 1979) le gusta volver una y otra vez sobre los proyectos que ha empezado y no darlos por terminados a la ligera, el año pasado recibió una beca de la Fundación María José Jove para desarrollar Arder a auga y este jueves, en un día lluvioso como pocos, pudo exponer una parte del trabajo que realizó durante su residencia artística, dentro de la sexta edición de la iniciativa Dentro-Fóra, que organiza la fundación junto a la Normal, el espacio de intervención cultural de la Universidade da Coruña.

Este Arder a auga nace de «la fascinación de cuando Jiménez Landa era pequeño» y se enteró de que había fósiles marinos en lo más alto de las montañas, porque, en algún momento el mar había llegado hasta allí, y de un «terror de adulto» al darse cuenta de que «podría volver» con el calentamiento global.

La idea inicial del proyecto la encontró en la ciencia y en una investigación de la Escuela de Ingeniería de Caminos de la Universidade da Coruña, que estaba buscando la manera de hacer un cemento más sostenible utilizando conchas de moluscos y, de ahí, nacieron unas «esculturas» que este jueves estuvieron expuestas en la Normal, dejando que la lluvia las empapase y que el viento azotase el cemento.

«Yo me sumé a la Festa da Centola de Lorbé, donde, además de centolla, dan mejillón. Mi idea era llevar esas conchas de mejillón a la UDC y hacer un cemento que fuese el resultado de esa fiesta en concreto», explica Jiménez. A partir de esa materia prima hizo «dos series de esculturas», unas que todavía no están terminadas y las que se pudieron ver este jueves y que realizó con la colaboración de siete pescadores de Lorbé.

«Les pedí que cogiesen agua entre las manos y medí cuánta les entraba. Ese volumen, que es un dato empírico, pero también poético, está en la pieza de cada pescador, porque todas tienen un huequito en el centro en el que cabe ese volumen de agua y se van llenando con la lluvia», explica Jiménez Landa. La otra serie de esculturas tiene como hilo conductor las ollas que utilizaron para recoger las conchas en la fiesta y que están incrustadas en ese cemento que tiene el recuerdo de la celebración de Lorbé.

«Son obras hijas de todo un proceso y del encuentro no solo con los pescadores sino también con las ingenieras. Para mí es importante el proceso, las fotos que hicimos de la fiesta, la celebración, las manos de los pescadores...», relata Fermín Jiménez, que destaca que el futuro de estas obras aún no está escrito, de modo que es posible que se expongan en otros lugares y que, incluso, dentro de un tiempo, decida volver a estas piezas para «ponerlas en diálogo con otras cosas».

Él es uno de los becados por la fundación, pero este jueves, otros tres artistas más expusieron sus obras en un acto que tuvo su clausura en la sede del Conservatorio Superior de Música tras todo un día de arte en la calle.

Tracking Pixel Contents