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«‘Xente Marabillosa’ es un premio, me hace más emocional y más humano»

El director del programa ‘Xente Marabillosa’, que emite TVG este miércoles, desvela la manera de afrontar los temas del programa para garantizar el espectáculo televisivo desde el cuidado y respeto a los invitados y sus circunstancias. Llevar las riendas de este espacio lo considera todo un regalo

A Coruña

‘Xente Marabillosa’ se ha convertido en uno de los formatos más queridos de la TVG. ¿Qué elementos considera esenciales para que el programa haya conectado tan intensamente con el público?

En primer lugar, la selección de temas, que conectan directamente con la actualidad y se ponen en la piel no solo de quien las sufre, también de aquellos que son testigos de dicho sufrimiento y tienen la oportunidad de intervenir. La discriminación, la falta de sensibilidad o empatía son auténticos detonantes para nuestras cámaras ocultas y sacan lo mejor de nosotros mismos. Sin duda, la bondad inherente a los seres humanos nos devuelve a un camino más responsable y deja una gran huella en nuestros espectadores.

El formato trabaja con testimonios personales de gran carga emocional. ¿Cómo es el proceso de búsqueda, valoración y selección de historias?

Es complicado pero satisfactorio. Buscamos siempre los mejores ejemplos de aquello que queremos contar y, precisamente por ello, la representatividad y el realismo de nuestras historias incorpora detalles y situaciones basadas en los testimonios a los que queremos dar voz. No siempre es posible por el miedo a estigmatizar, pero sobran los valientes que entienden lo importante que es visibilizar, por duro que sea.

Uno de los rasgos distintivos del programa, que le hizo ganar el Premio Iris, es su tono humano y cercano. ¿Qué retos supone mantener ese equilibrio en una TV generalista?

Creo que, en los tiempos que corren, es importante devolver nuestra parte más humana a pie de tierra. Para ello, nada mejor que dejar atrás las imposturas y manierismos propios de la comercialidad y potenciar un lenguaje cercano y cálido, casi un oasis televisivo donde el respeto y el cariño por nuestros protagonistas y seguidores es absolutamente prioritario.

¿Cómo ha evolucionado el programa —en narrativa, ritmo o estructura— desde su estreno hasta la actualidad?

‘Xente Marabillosa’ es un formato vivo, en constante evolución. Para el equipo es primordial la autocrítica y le reinvención, dos elementos clave para adaptar nuestros contenidos a la sociedad actual, cuyos tiempos y gustos cambian constantemente.

Muchos espectadores destacan su identidad visual. ¿Qué decisiones creativas y estéticas hay detrás de la puesta en escena del programa?

En realidad se trata de cuidar los ingredientes de la receta para lograr el mejor resultado. Para ello, todos los elementos del programa buscan la excelencia televisiva dentro de los propios límites de un formato clásico pero exigente que se reinventa para dar lo mejor de sí mismo.

En un contexto audiovisual dominado por contenidos rápidos, ¿dónde sitúa la función de un programa de servicio público como ‘Xente Marabillosa’ dentro de la TVG?

No toda la televisión debe responder a una fecha de caducidad o los rigores que impone la vitalidad con la que medimos todo. A veces, es necesario parar y reflexionar para seguir adelante, y Xente Marabillosa ofrece ese punto de freno con el compromiso de sus contenidos y sus formas. Paradójicamente, las cámaras ocultas del programa funcionan asombrosamente en redes, lo que permite cada vez a más personas acercarse al formato para descubrir un lugar seguro y alejado de la polémica o el haterismo que parecen dominar el audiovisual.

Como director, ¿qué aprendizajes personales y profesionales le ha aportado liderar un proyecto con esa carga emocional?

Muchos. Todo el tiempo y a todas horas. Es un auténtico premio trabajar en un formato que remueve mi propia conciencia y me hace más consciente, más emocional y más humano.

A veces se tratan temas sensibles que generan debate público. ¿Cómo evita el programa caer en el sensacionalismo sin renunciar al impacto narrativo?

Es una responsabilidad, pero el hecho mismo de ponerse en la piel de aquellos que son discriminados te hace ser más consciente de los límites de la televisión. Por eso siempre buscamos respetar y ser respetados por ello. Quizá no sea lo más común, pero trabajar con la sensibilidad te hace más sensible a las posibles trampas narrativas propias de nuestro medio.

El programa combina testimonios con recreaciones y producción narrativa. ¿Cómo coordina a un equipo multidisciplinar para que todos trabajen con la misma sensibilidad y coherencia narrativa?

La verdad es que contamos con un equipo excepcional que entiende perfectamente la naturaleza de lo que hacemos. Y eso nos lleva al debate, la crítica y de nuevo la reflexión. Hablamos muchísimo entre nosotros y todas y todos tienen muchísimo que aportar al conjunto. Es un auténtico placer trabajar así y descubrir a diario que cuestionarse todo es el mejor ejercicio que un programa como el nuestro puede hacer.

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