A todos nos ha pasado alguna que o bien por exceso de fuerza o por la que prenda ya tiene un tiempo, nos hemos quedado con el cursor de la cremallera en la mano. Cuando esto ocurre solemos dar la ropa por perdido o, si es nueva, tratamos de cambiar la cremallera. Pero con este truco ya no será necesario.

Lo único que vas a necesitar es un tenedor y en apenas unos segundos, el problema estará resuelto.

La técnica para volver a introducir el cursor o cierre de una cremallera es muy sencillo. Coloca el cursor entre las púas del tenedor. Una vez en esa posición, agarra los bordes de la cinta de la cremallera e introdúcelos por el cursor, despacio y sin forzar, para evitar que se pueda atrancar. De este modo, el cursor se incorporará de nuevo al recorrido de los dientes de la cremallera.

Si la cremallera se ha atascado puede deberse a que le falta lubricación o que ha pillado algo de tela. En el caso de que la cremallera no pueda subir ni bajar porque se necesite engrasar el mecanismo, el arreglo es muy simple, solo hay que aplicar sobre los dientes un producto de efecto lubricante para que deslice bien.

Cuando el fallo se debe a que la tela próxima a la cremallera ha quedado atrapada lo que tendrás que hacer es, con mucho cuidado, tirar de la cremallera hacia un sentido y de la tela hacia el contrario.