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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cinco libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de le...

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Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 07
    Noviembre
    2014

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    LA NECESIDAD DE AMAR A UNA VOZ

    No sé si recomendar la película “Her”,  de Spike Jonze, pues reconozco que puede resultar algo cansina. A su favor puedo decir que en 2013 llevó el Oscar al mejor guión original porque, entre otras cosas, su idea de partida es muy interesante: en una feria de novedades electrónicas, un hombre  compra un software con Inteligencia Artificial  y voz femenina (la de Scarlett Johansson) para que le gestione su vida y le sirva de compañía. Poco a poco, y por extraño que pueda parecer, entre los dos se establece una relación de dependencia que derivará en vínculos afectivos de amor.

    Que un hombre pueda establecer un vínculo sentimental con una máquina es una cuestión de ciencia ficción, sin embargo no deja de ser una metáfora con un sentido sociológico de la relación humana con la apabullante tecnología que le rodea; algo así como una  reflexión sutil profunda, irónica y hasta divertida sobre el poder que puede llegar a ejercer sobre nosotros.

    Vivimos en una sociedad cada vez más encerrada en sí misma, en un mundo acomodaticio y facilón donde nos estamos acostumbrando a tenerlo todo “precocinado”. La evolución e inercia de la analítica de grandes volúmenes tiene por meta el poder leer internamente y comprender el nivel de sensibilidad de los humanos, llegando a desnudar incluso su empatía y en última instancia adelantarse a la conducta humana.

    Todos necesitamos amar y ser amados, esto es un axioma. Imaginad  un interfaz personalizado a gusto del demandante, que funcione con eficiencia al responder a sus preguntas, que conozca sus emociones y que pueda conversar con como lo haría un humano. Añádase a ello otro ingrediente: una voz que “hipnotice” y hasta pueda llegar a excitar o calmar a quien la escuche. Este último detalle es muy importante y queda muy bien reflejado en la película. Acaso, ¿no existen relaciones sentimentales por chat de gente que no se ha visto físicamente? ¿No es el sexo telefónico un negocio lucrativo? Quién no se haya enamorado de una voz, por ejemplo la de un locutor/ra de radio, que tire la primera piedra.

    Y ahora bien, partiendo de estas premisas, ¿se puede llegar a crear un “ente inteligente” por el que sentir una especie de amor platónico? ¿Los avances tecnológicos promueven la soledad o ayudan a superarla?

    Cualquier película que haga reflexionar merece la pena verla y esta lo hace.

     

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