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Alba M.

Licenciada en Comunicación Audiovisual. Veo series con la excusa de hacer una tesis.

Sobre este blog de A Coruña

Hablemos de arte en serie: hablemos de ficciones televisivas


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  • 27
    Diciembre
    2015

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    A Coruña

    The Leftovers: glorioso sadismo

    The Leftovers: glorioso sadismo

     

    The Leftovers nos ha hecho adictos al dolor. Lo veíamos venir en sus primeros episodios cuando nos subíamos a bordo de ese viaje a ninguna parte, cuando aceptamos explorar nuestra fragilidad y cuando asumimos que íbamos a regodearnos en la tristeza con el mayor de los placeres.

    El pretexto argumental de la serie (la desaparición repentina del 2% de la población mundial) se apoya en un azote a la rutina individual y social, algo que forma parte de nuestro imaginario desde el 11-S y que se ha venido repitiendo en las tragedias colectivas de los últimos años. Así, la serie explora el modo en que los diferentes personajes se enfrentan al desvanecimiento de sus rutinas, un desvanecimiento que hace que sus vidas se enfoquen hacia lo transcendental.

    The Leftovers es, por todo lo mencionado, una serie de personajes, cuyas evolución y profundidad nos permiten indagar en nuestra propia condición. El show nos muestra entonces el modo en que los protagonistas se enfrentan a la pérdida, a la falta de respuestas, al miedo y a la soledad. Un terrible acontecimiento los ha obligado a hacerse todas esas preguntas que evitamos hacernos para poder vivir nuestras rutinas desde un prisma intranscendente, desde una falsa seguridad, y las reacciones ante esto son diversas y maravillosas.

    Claro que en este contexto de desorientación colectiva también proliferan aquellos que se aprovechan del dolor, y así aparecen los “culpables remanentes”, una secta que promueve la negativa a olvidar y que anuncia que no hay un mañana, que no hay más rutina y falsa seguridad, que solo hay tragedia. Y hay que señalar que la inclusión de este grupo es, a mi modo de ver, uno de los puntos fuertes de la serie.

    Es cierto que The Leftovers puede resultar un poco irregular a veces en cuanto al desarrollo de sus tramas, pero ha conseguido que, al igual que ella, dejemos esto de lado a favor de los personajes (¡y sus actorazos!). Porque queremos conocerlos más y queremos que nos hagan sentir todas esas cosas a las que jamás querríamos enfrentarnos en la realidad.

    The Leftovers lleva nuestras emociones al límite, es sádica con nuestros sentimientos y tiene una banda sonora preciosa pero sumamente cruel capaz de dejarnos totalmente cao. Pero nos hace SENTIR y desborda ese dolor sublime que nos hace ver la belleza de nuestra fragilidad.

     

    En The Leftovers nunca habrá respuestas, solo dolor. Ese dolor al que ya somos irremediablemente adictos. Yo me postro ante ella. Y sí, es una de las series del año.

     

     

     

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