Cartas de los lectores

Las alfombras del poder

20.10.2015 | 00:51

Como bien ha dicho en alguna ocasión el ahora exjuez Elpidio Silva, instructor del caso Blesa, al respecto de ciertas injerencias en la acción judicial, es imposible instruir adecuadamente una causa bajo presión (el caso Blesa) o cuando interesa que el proceso se desarrollase por determinados derroteros donde los tiempos son acordados (el caso Bárcenas).

"La Justicia no es un restaurante donde se pueda elegir el menú", concluye Silva.

Habida cuenta de la mascarada a la que estamos acostumbrados, recordaré que, siendo niño, escuché el caso de un familiar del que se rumoreaba que se dedicaba al contrabando de joyas. En una ocasión que la policía lo tenía en el punto de mira, otro familiar que era abogado del Estado le transmitió el siguiente mensaje: "Te van a coger con una visita policial, pero por favor procura que te encuentren algo en casa; saben lo que tienes".

Es lamentable que cuando un juez cumple su cometido, se procede en su contra. Los casos son muchos. En esta circunstancia difícil es discernir hacia dónde camina la Justicia. De modo que muchos condenados con cargos importantes reciben penas irrelevantes. En España parece que la Justicia sólo persigue a una parte de los españoles, que son los chorizos de tercera. Los de primera (que son los verdaderos) están bien protegidos lo mismo que lo detraído.

El exjuez Elpidio Silva, que mandó a la cárcel a Blesa por el escándalo de Caja Madrid, es apartado en su momento de la judicatura. Cayó en desgracia por intentar levantar las alfombras del poder. El caso más reciente de la juez Mercedes Alaya (la causa de los ERE andaluces) que acaba de ser apartada del caso, confirma lo dicho.

En su conjunto el país vive una profunda crisis de valores, de la que no se salvan quienes manejan los recursos públicos; el otro gran papel corresponde a la Justicia, gravemente contaminada. Decía una cantante estadounidense de folk: "Si no peleas para acabar con la corrupción acabarás formando parte de ella". Bien... esto parece ser un hecho. De ahí la desconfianza del ciudadano.

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