Cartas de los lectores

Autodeterminación para la convivencia

14.09.2017 | 00:57

Yo defiendo el derecho a la autodeterminación de los pueblos, como un derecho fundamental, que cuando se niega destruye la convivencia y dificulta enormemente el diálogo para construir, mientras facilita el enfrentamiento que suele llevar más temprano, o más tarde, a la ruptura.

Suelo poner un ejemplo que seguramente no es el más adecuado, pero que considero que es muy explícito.

Comparemos el derecho a la autodeterminación con el derecho al divorcio, y a la pareja, el núcleo familiar que convive en la casa, con los pueblos y naciones que conviven en el estado.

Imaginemos una pareja felizmente casada, que vive en un país donde no existe el derecho al divorcio, una pareja feliz, con unos hijos sanos a los que adoran, en definitiva, una familia bien avenida, que tiene una vida cómoda y con sus necesidades cubiertas. Ahora imaginemos que ese país legaliza el divorcio, ¿a alguien se le puede pasar por la cabeza que esa pareja feliz vaya a divorciarse porque se le reconozca el derecho a hacerlo?

Pues lo mismo pasa con los pueblos, cuando la convivencia es buena en la casa de todos que es el Estado, los pueblos son mucho más conservadores y fieles que una pareja, no corren el peligro de enamorarse de otro y si el Estado respeta su hecho diferencial, les garantiza su derecho a decidir, cubre sus necesidades básicas y trabaja por la buena convivencia de los pueblos que forman este Estado plurinacional, o unión de repúblicas, o Estado federal, la fórmula o sistema en la que esos pueblos hayan decidido organizarse, ningún pueblo se va a divorciar, ninguno entenderá la independencia como solución a problemas inexistentes.

El problema viene cuando no hay respeto al hecho diferencial, cuando las distintas nacionalidades no son reconocidas, cuando hay idiomas de primera y de segunda, cuando el derecho a la autodeterminación no está reconocido y el Estado se convierte en una cárcel de pueblos, en vez de en la casa de todos.

Defiendo la unión voluntaria de pueblos libres, de naciones que deciden caminar juntas, los hace más fuertes, los enriquece esa diversidad de culturas, tradiciones, e historia diferenciada.

Necesitamos cambiar el actual modelo de estado, heredado del nacional catolicismo y fruto de una falsa transición, bien sea mediante un Estado federal, o un Estado plurinacional donde cada nación, entendiendo que hablamos de naciones formadas por pueblos libres, pueda decidir qué tipo de relación quiere tener con el resto del Estado.

Reconociendo el derecho a decidir, podremos construir un futuro en común.

LA OPINIÓN publica opiniones de sus lectores, así como réplicas y sugerencias de interés general que sean respetuosas hacia las personas e instituciones. Las cartas pueden ser enviadas a LA OPINIÓN por vía postal (C/ Franja 40-42 15001 A Coruña), por fax (981 217 401) o por correo electrónico/cartasaldirector@laopinioncoruna.com). Deben tener como máximo 20 líneas e incluir nombre, apellidos, DNI, domicilio y teléfono de contaco. LA OPINIÓN se reserva el derecho a extractarlas.

Cláusula Legal: LA OPINIÓN A Coruña S. L. (C/ Franja, 40-42, 15001, A Coruña), le informa que sus datos de carácter personal facilitados en este formulario de cartas al director, serán incorporados a nuestros ficheros y tratados automatizadamente. De acuerdo a la L.O.P.D. 15/1999 (Ley Orgánica de Protección de Datos), vd. podrá ejercer su derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición conforme a dicha ley. El titular de los datos se compromete a comunicar por escrito a la compañía cualquier modificación que se produzca en los datos aportados.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine