La feliz gobernación

El sur también existe y los cadáveres flotan

01.09.2015 | 00:22
El sur también existe y los cadáveres flotan

Fueron muchas las diásporas que hemos estudiado; de aquí se expulsó a judíos, moriscos, jesuitas, los gitanos tampoco lo tienen fácil? recordemos que nuestra santa inquisición construyó ideología antisemita, islamofóbica; más adelante Occidente asiste a una ostensible regresión a visiones culturalistas que funcionan como el equivalente de la ideología racista previa a la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, es decir, hay que desenmascarar el hecho de que tras los fanáticos de la islamofobia y el fanatismo islamista hay intereses muy poderosos que actúan a dúo. En muchos países musulmanes se aprecia el auge de un culturalismo islamista, igualmente desquiciado, que ejerce entre la población la misma función mistificadora que la islamofobia entre numerosos occidentales

Quizás la causa de los males que aquejan a este patológico enfrentamiento estribe en que durante décadas en el mundo islámico la religión ha sido utilizada por los regímenes dictatoriales, las oligarquías locales y los gobiernos occidentales para contrarrestar las luchas de los pueblos por su liberación política, social, personal y anticolonial.

Para combatir a la izquierda y a los panarabistas más o menos laicos, EEUU, Arabia Saudí, Pakistán y otros, utilizaron a los islamistas contra los ateos. Así se gestó la patología islamista que ha producido tantos monstruos.

En la actualidad, el fanatismo religioso es una cortina de humo para desviar la atención de los problemas reales de los pueblos: despotismo político, desigualdades sociales abrumadoras, pobreza, falta de libertades, capitalismo salvaje dependiente.

Todos los reaccionarios están interesados en que estas cuestiones pasen a un segundo plano y no se hable de petróleo, libertades? estamos acostumbrados al circo de los islamistas y la islamofobia, los musulmanes fanáticos entran al trapo de provocaciones estúpidas, y a todo esto, las cuestiones importantes se eliminan del orden del día.

Pero los problemas parece que se complican más de un tiempo a esta parte cuando se intenta construir una gran muralla china que aísle Europa y la proteja de sirios desarmados que huyen de la muerte. Estudiábamos o escuchábamos hablar del exilio de los vencidos en el 39, acogidos en Europa y América, del éxodo económico en la posguerra y en el desarrollismo; aún se sigue yendo a la vendimia, por no hablar de la juventud que repite la vida de sus abuelos. Parece que nuestros próceres no están dispuestos a compartir su tarta y nosotros nuestra crisis con refugiados que huyen del fanatismo religioso y se ahogan en el camino.

Que no me vengan con mafias que organizan carnicerías; si no hubiese receptores dispuestos a explotar a los que consigan llegar, el cuento sería otro.

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