La feliz gobernación

A ver si entre los sirios viene...

15.09.2015 | 00:46
A ver si entre los sirios viene...

"Si te dan papel pautado, utiliza el otro lado".

Juan Ramón Jiménez

Estamos asistiendo a un espectáculo bochornoso con el reparto de responsabilidades humanitarias pataconeras de los países que supuestamente forman parte de una Europa que nace con la voluntad económica y política de construir una unión de hecho; los pasos son muy lentos, los nacionalismos políticos y económicos son a veces insalvables, el desdén de los extremistas conservadores, sobre todo en países limítrofes con los puntos de entrada, que gobiernan al son de concertina, con la policía húngara lanzando bocadillos al aire para que los pille el más fuerte, para que al destino alemán lleguen solo los elegidos, los supervivientes y allí sean seleccionados los afortunados que se queden o que sean desviados a países de los alrededores.

¿Será suficiente con tener la condición de ser merecedor del estatuto de refugiado político que huye del exterminio? ¿Habrá algún tipo de selección y cada uno se quedará con lo que le venga bien?

Nuestros guardianes de la patria, el ministro del Interior y el director de la Guardia Civil ya nos lo han advertido: ojo que se pueden colar terroristas en potencia. Obviando el hecho de que los islamistas radicales prefieren quedarse allí, no sé qué piensan hacer nuestros policías mayores del reino, acaso presentarán a la entrada un formulario de esos al estilo USA en el que se trate de investigar si vas a matar al presidente, atentar contra la población o ficharlos a todos con prueba de ADN incluida.

Los dirigentes más espabilados comprobarán si entre los aspirantes a residir en algún país de acogida llegan deportistas de elite, investigadores, intelectuales, profesores políglotas, estudiantes brillantes, ingenieros o técnicos bien formados y experimentados... a los que se les pueda exprimir bien a cambio de vivir en paz y tener un techo, un sustento mínimo necesario. La economía de mercado funciona así, si tengo mano de obra o cualificación gratuita, me la pido yo, que eso abarata los costes de producción y los de siempre ganan en productividad, para que luego hablen de mafias.

Que no nos quepa duda alguna de que entre sirios, afganos, libios... que sobrevivan llegarán buenas personas, cultas o no, como ocurrió en todos los exilios que en el mundo han sido.

No olvidemos que durante la Guerra Civil y en la inmediata posguerra tuvieron que exiliarse, sufriendo, miles de españoles que fueron acogidos en Buenos Aires, México, EEUU...

No olvidemos, por ejemplo, a Jacinto Benavente, premio Nobel renovador del teatro que, por su homosexualidad, hubo de sufrir en el exilio interior que su nombre fuese retirado por el franquismo de monumentos y calles.

Tampoco olvidemos a Juan Ramón que sale de España en el 36 y recibe el Nobel en Puerto Rico en 1956, negándose a regresar a España, pese a las carantoñas del franquismo. Ni a Severo Ochoa, discípulo del presidente del gobierno de la República -el doctor Juan Negrín-, nacionalizado en USA antes del Nobel en 1959? A ver cómo andan de luces nuestros linces.

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