Al trasluz

El traspiés y el trasfondo en el 'caso Garañón'

18.12.2015 | 00:59
El traspiés y el trasfondo en el 'caso Garañón'

No podía prosperar y no prosperó. La Audiencia de Lugo desestima el recurso presentado por la defensa de José Ramón Gómez Besteiro, con el que pretendía apartar a la magistrada Pilar de Lara de la causa en la que ha sido imputado por varios delitos en el caso Garañón. El autor lo dice muy claro: el equipo de letrados del secretario xeral del Pesedegá no ponía en cuestión las competencias del juzgado como órgano jurisdiccional, sino de la juez y eso no es posible por el procedimiento escogido, que es una vía especial y sumaria. Hay que ir por otros caminos, que por cierto ya emprendieron los representantes legales del expresidente de la Diputación luguesa.

Besteiro, que es abogado de profesión y que por tanto algo sabe de esto, en su reacción de urgencia hizo hincapié en que, a pesar de esta resolución, adversa a sus intereses, aún no se ha entrado en el fondo de la cuestión y sigue convencido de que llegados a ese punto quedará demostrada su "absoluta inocencia". De lo cual se deduce que entraba en sus cálculos "perder" este recurso y que por tanto es un traspiés que para nada les obligará a replantearse la estrategia general diseñada a fin de que el líder de los socialistas gallegos sea "desimputado" en un plazo máximo de un par de meses, a tiempo de ser el candidato de su partido a la presidencia de la Xunta.

El auto de la Audiencia de Lugo se ciñe a la controversia procedimental y la resuelve de una forma de lo más aséptica, ciñendose a criterios técnico-jurídicos. En su texto no hay referencia alguna, ni directa ni indirecta, a la guerra abierta que libraron en los últimos días la juez De Lara y uno de los abogados de Besteiro, Cándido Conde-Pumpido, hijo del ex fiscal general del Estado del mismo nombre. El conflicto llegó a su punto álgido cuando se dieron a conocer los correos electrónicos en los que el letrado se permitía aconsejar a la magistrada apartarse de la investigación del caso Garañón o al menos andarse con cuidado a la hora de instruir un asunto de gran calado que afecta a importantes personajes políticos de distintos ámbitos.

Fue la juez la que puso en conocimiento de la Audiencia unos e-mails, que acabaron trascendiendo a la prensa, y de los que se puede deducir que en ese momento mantenía una relación de cierta confianza de Cándido Conde-Pumpido júnior, para quien ahora ya no hay duda de la animadversión que De Lara siente hacia él. Eso justificaría de sobra que la recusara. El agraviado atribuye a las filtraciones un interés político partidista, el de perjudicar al PSOE, al producirse en plena campaña electoral del 20-D y ser su cliente quien es y su señoría, esposa de un conocido militante del Partido Popular.

Se entiende, y hasta resulta encomiable, que el tribunal provincial pase por alto en sus resoluciones una disputa de este tipo, a pesar de la gravedad objetiva de algunas de las interioridades de la relación entre determinados jueces y ciertos abogados que hemos conocido gracias a este turbio episodio "parajudicial". Muchos ciudadanos ven reafirmadas cada día sus reservas sobre la pretendida imparcialidad judicial. Se entiende que haya quien no se crea la imagen de una justicia que actúa con los ojos vendados, que no distingue entre justiciables, ni tiene otro interés que hacer cumplir la ley, caiga quien caiga. A la vista del caso De Lara/Conde-Pumpido y otros similares, puede haber gente que piense que hay letrados cuyo éxito profesional -valía y apellidos aparte- tendría algo que ver con la cercanía personal a instructores y juzgadores.

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