La feliz gobernación

Hable y cállese, o viceversa, amado líder

26.04.2016 | 01:05
Hable y cállese, o viceversa, amado líder

Estará la mayoría al tanto de que los insultos y los desprecios a los profesionales de los medios de comunicación que cubren la información política de primer nivel van aumentando de velocidad, sin frenos, cuesta abajo, en caída libre. Es racional y verosímil que cualquiera pueda tener una subida de tensión, un momento de ira, un ataque de calentura que le lleve por el mal camino y termine diciendo alguna inconveniencia. No es tan racional que esos brotes de cólera siempre salten desde arriba y le den al de abajo; nunca al revés, el profesional que asiste a mirar el plasma, a que le den un folio con un comunicado o que sea seleccionado para poder hacer una pregunta, pocas veces, o ninguna, se saldrá del tiesto poniendo al figura en entredicho o volverá a la redacción algo humillado, por lo menos en el amor propio, aunque la dignidad no hay quien se la toque, el finiquito del despido puede ser que sí; mas eso ya es otra cosa.

Pero como decía más arriba, el diputado Hernando -portavoz del PP- es un artista de la provocación que parece que recibe clases particulares de los entrenadores de fútbol a la hora de cortar por lo sano con las preguntas incómodas, evidentemente no quiero poner a la misma altura los dos contextos ni la importancia de los mismos. Claro que es peor cuando uno osa evadir respuestas sobre un penalti y otro se atreve a pronunciarse sobre lo que no sabe ni se informa, como el accidente ferroviario de "Angruas" en Santiago y su negativa a la investigación (Angrois, 79 muertos en 2013). Se hará, como se hizo la del metro de Valencia.

No le van a zaga en osadía el portavoz de Ciudadanos, el señor Girauta; o las ocasiones en las que el socialista Hernando se sale de quicio, o en las que los nacionalistas vascos o catalanes pierden su tradicional moderación e intervienen como si estuviesen en un congreso algo extraño; de lo que puede salir del grupo mixto mejor no hablamos, porque desde que no están Bandrés, Sagaseta o Labordeta, ya no es lo que era.

Pero yo hoy venía a hablar de la nueva política, del nuevo líder que ha llegado para cambiar las cosas y, además de amenazar con dejarlas como estaban, no deja ejercer al portavoz parlamentario y se remoza como máximo mandarín con patente de corso para dar lecciones de cómo han de informar los veteranos que han gastado sus suelas y sus libretas en el anterior milenio, incluso antes de 1981 y a los jóvenes que empiezan, ya baqueteados después de años de becarios, a hacerse un hueco; pues bien, para el amado líder, no lo hacen bien y además son unos trepas que solo saben hacer la pelota a sus jefes para conservar el curro. A ver si aprenden, el amado líder es el que da las noticias, por lo tanto se dan como él quiere, que es el máximo experto después de Belén Esteban. ¡No es serio!

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