Cartas a Laila

Extrema socialdemocracia

11.06.2016 | 01:09
Margarita Robles, Carolina Bescansa, Inés Arrimadas y Andrea Levy, antes de participar en el debate del pasado jueves.

El debate habido, querida Laila, entre las mujeres portavoces de los cuatro partidos más importantes en liza, digamos, que estuvo administrativo. Ya me entiendes: no cubrió expectativas. Fue un debate entre el viejo PP representado por una joven bastante abochornada por el peso de la mochila de su partido; las nuevas generaciones de la derecha representada por otra joven un pelín crispada por hacerse un lugar al sol; y dos mujeres un poco más maduras: la del PSOE reivindicando y jactándose del zapaterismo y la de Podemos y Confluencias reivindicando, de facto, la socialdemocracia. La socialdemocracia, querida, que entró en campaña de la mano de Podemos. Visto este y otros debates y con los programas delante, creo que este es el abanico de posibilidades reales que se presenta a estas elecciones. Es decir, que lo más a la izquierda que hay, lo más extremista, radical y peligroso, como dirían Rajoy, Ribera y los mariachis de ambos, acaba siendo, fíjate tú, la socialdemocracia, cuya bandera enarbolan Podemos e IU, a juzgar por lo que dicen y por lo que proponen. Este es en realidad el verdadero sorpasso,que políticamente ya se ha producido al ocupar, estos partidos, el campo abandonado, tiempo ha, por los socialistas. Lo de que IU-Podemos adelanten al PSOE, ahora o más tarde, no será más que la confirmación electoral del sorpasso político ya producido.

Creo, querida, que desde el último decenio del siglo pasado, más o menos, se viene librando, muy especialmente en Europa, la vieja batalla entre las posiciones neoliberales y las socialdemócratas que habían logrado asentar el Estado social y de bienestar, como parte esencial del proyecto mismo de la UE. Con el fin de la guerra fría, los neoliberales comienzan el asalto al Estado social y proceden a su desmantelamiento, gradual y controlado, pero tenaz y para ellos irreversible. La socialdemocracia retrocede y los socialistas europeos se baten en retirada, tanto que empiezan a abandonar armas y bagajes hasta el punto de renunciar a su política a través de una "tercera vía", la que concreta Tony Blair, y que supone de hecho la renuncia a las tesis, objetivos y, sobre todo, a los programas socialdemócratas. En esta tercera vía entra Zapatero que, con su reforma constitucional exprés y por la puerta de atrás, asume de hecho los postulados económicos neoliberales y deja así a los socialistas donde ahora están: en tierra de nadie.

Dicen que al PSOE se le presentará un terrible dilema tras las elecciones: o entregar, por activa o por pasiva, el poder al PP, lo que significaría su suicidio político; o cogobernar, con el orden que los comicios marquen, con las formaciones a su izquierda, con lo que perdería el paraíso de la alternancia en el bipartidismo y, lo que es peor, el liderazgo del mundo progresista e incluso su relevancia política y electoral. Yo creo querida que los socialistas no tienen una salida fácil ni una curación incruenta, pero su única posibilidad está en recuperar el espacio socialdemócrata que han perdido y que ahora ineludiblemente tendrán que compartir con gentes a su izquierda, que no son extremistas, como dice la malévola propaganda, sino que son simplemente socialdemócratas, entre otras razones porque, aquí y ahora, ya no se puede ser otra cosa y porque, solo desde ahí, los trabajadores y las clases medias pueden recuperar el proyecto europeo que los neoliberales destrozan sin el menor escrúpulo.

Más allá de la pelea por la marca, lo cierto es que los partidos situados hoy a la izquierda del PSOE non son ni podrán ser otra cosa que socialdemócratas y este es, al fin y al cabo, el terreno de los socialistas. El que, querida, nunca debieron abandonar.

Un beso.

Andrés

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