Desde Los Cantones

Adiós a las fiestas

01.09.2017 | 01:43
Adiós a las fiestas

Como habíamos previsto, la idea de llevar la música por los barrios no ha satisfecho popularmente. Ahí está la Asociación de Vecinos de Atocha-Monte Alto, que ha decidido cancelar los festejos estivales porque, es obvio, al personal no le agrada que le organicen fiestas a domicilio que no ha solicitado. A nuestros convecinos más alejados les gusta, sin embargo, participar en las celebraciones que tienen lugar en el llamado "centro de la ciudad" y reservarse, en sus barrios, la elaboración a sus expensas de un programa propio sin renunciar a la discrecional subvención que les proporciona el Ayuntamiento. Por esta razón, conviene no perder la perspectiva que llevan en sí los programas impuestos. Agosto les basta a los coruñeses para festejarse a sí mismos y a cuántos llegan, para participar de su modo de sentirse vivir, abierto, amigo de los conceptos y hechos nuevos en los que predomina un ánimo humanista. Acabado el estrépito del Noroeste Pop Rock, el colofón festivo lo pone la romería de Santa Margarita en la que se ha suprimido el concurso de empanadas y algo más, como antes se vetó el festival de Casas Regionales en los Jardines, o la zarzuela en los teatros oficiales, lírica tan del gusto de nuestra veterana población. El populismo dominante ejecuta sin reparos el verbo "prohibir" con un peculiar lenguaje en el que la estabilidad es mandar y el progreso, revisionismo. Con la prótesis socialista pedrista, mantiene la prédica peronista "poder que no abusa de ser poder". Con la bicicleta estática que utilizan nuestros ediles no hay etapas contrarreloj, ni esprints, ni cotas elevadas, ni mucho menos palos en las ruedas, tan es así que algunas iniciativas que intentaban promover la cercanía con el vecindario se han convertido en charadas sin resolver.

Otrosí digo

A punto de terminar la restauración de la plaza de San Pablo, queda por resolver en su entorno el problema del ascensor que la una con la calle Ciudad de Lugo, para evitar que los esforzados vecinos tengan que salvar una colosal escalinata más que centenaria en peldaños y superior en altura al elevador de la calle Troncoso y a la escalera mecánica de Maestro Clavé, en Juan Flórez. Pregunta añadida: ¿Se ocupa, con propiedad y celo, el Ayuntamiento de los okupas instalados desde hace varios meses en las instalaciones del Ministerio de Defensa en La Coruña?

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