Desde Los Cantones

La realidad y los palmípedos

04.10.2017 | 01:06
La realidad y los palmípedos

La crisis institucional que vive La Coruña tiene arraigo en la carencia de representatividad, tanto que, su inacción, no cuenta para las decisiones del Estado, seguramente porque la responsabilidad y capacidad exigibles no se concilia con los cargos que debieran ejercerlas. Para la alquería municipal, envuelta en la indescifrable logomaquia y el dogmatismo orgánico, su principal enemigo es la realidad. Los socialistas, como escuderos, han asumido el mensaje "performativo" vigente y tratan de poner en juego la inteligencia para evitar que el Gobierno local quede en turno de oficio, al tiempo que tratan de llenar de humo las sentinas de la oposición como si fueran palmípedos de asbesto. En el ínterin, florecen los contenciosos con la Xunta no exentos de picaresca. La Conselleira de Infraestructuras ha denunciado que el Plan de Accesibilidad, para los autobuses interurbanos en el centro de la ciudad, hubo de aplazarse porque cuando se pretendía adecuar la parada de Entrejardines, "el Concello herculino anunció sorprendentemente obras de saneamiento en la zona". A su vez, el concejal de Regeneración Urbana acusa a la Xunta de que, en las obras de la Tabacalera, "rompieron el suelo y dejaron vigas que impiden el paso". Es decir, que nuestro Ayuntamiento no puede asumir el espacio de 3.000 metros cuadrados que ha reservado en el edificio, cuyo uso municipal se desconoce. Lo cierto es que los ciudadanos contamos poco y solo vemos fumarolas por las ventanas palaciegas del Concello. La cercanía con el vecindario es confusa y hasta la fecha no se ha podido superar el enemigo político de la realidad, las apariencias.

Otrosí digo

Siguen las caídas en la curva confluente de las calles Médico Durán-Pasadizo de Pernas. Como ya hemos dicho, los "protagonistas" tienen fijado su destino en los Servicios de Urgencia. Tras el fiasco de la atención municipal, cuando leemos que existe un apéndice edilicio A pé de barrio, creemos que su tarea simplemente es cosmética y por zonas. Ningún técnico, hasta la fecha, ha procurado dotar a la "curva" de un empedrado antideslizante, ni tampoco de soterrar el voluminosos artilugio que soporta la boca de riego.

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