El guardia disparó al batería de Los Piratas ya que iba a atacar "en la yugular" a su compañero

Declara que la viuda recibió "una paliza brutal" que le causó sangre en nariz y boca - La autopsia revela que la bala entró por el abdomen y perforó la vena cava

12.09.2015 | 02:19
El agente imputado, tercero por la izquierda, abandona el juzgado con sus compañeros.

El agente que disparó al batería de Los Piratas, Javier Fernández, causándole la muerte el pasado 26 de agosto declaró ayer, ante la juez de Ponteareas, que usó su arma porque su compañero corría peligro. Aseguró que el músico le apuntaba a la yugular con un tenedor en una mano y un cuchillo en la otra, después de haberlo herido ya una vez en la nariz, según relató a los medios el abogado de la familia del batería, Gerardo Gayoso, quien estuvo presente en la declaración. El guardia civil, citado en calidad de imputado por homicidio imprudente, se acogió a su derecho de contestar únicamente a su abogado, el letrado santiagués Luciano Prado, y a la titular del Juzgado de Instrucción 2 de Ponteareas, rechazando las preguntas del letrado de la familia.

El agente llegó ayer a los juzgados puntual y lo hizo arropado por al menos cuatro compañeros del Cuerpo, entre ellos el teniente del cuartel de Ponteareas, Guillermo Fernández Castiñeiras. Su testimonio ante la juez duró escasamente una hora y, según relató Gayoso, habría explicado que todo ocurrió muy rápido y en apenas un segundo desenfundó el arma y disparó.

En su relato de los hechos, el guardia civil explicó que disparó desde el umbral de la puerta apuntando a la pierna del batería que se encontraba en el pasillo de la casa con el otro agente, aunque finalmente la bala le dio en el abdomen. De hecho, el informe de la autopsia desvela que el proyectil le penetró al músico por el hipocondrio izquierdo y le salió por el glúteo derecho, perforándole la vena cava, una zona vital.

El agente relató que él y su compañero acudieron a la casa del matrimonio en Guláns alertados de un caso de violencia de género y que cuando llegaron la mujer de Fernández, Andrea Montes, presentaba signos de haber sufrido "una paliza brutal", con sangre en la nariz y en la boca. Por otro lado, a preguntas de la juez, el guardia civil reconoció que Andrea sí les había advertido que su marido estaba enfermo, que sufría un trastorno bipolar.

El guardia incidió en que el músico mostraba síntomas de estar mal. En camiseta y calzoncillos, muy alterado, habría pronunciado frases dirigidas a los dos agentes que evidenciaban su delirio tales como "soy dios", "os voy a matar", "iros de mi casa", "es un allanamiento de morada" o "os voy a cortar en trocitos", mientras abría los brazos y se movía de forma violenta.

A la pregunta de por qué los dos guardias civiles entraron a la casa si Andrea Montes y el bebé ya estaban fuera y a salvo, el agente imputado habría explicado que lo hicieron para cuidar de él para evitar un posible suicidio. De ahí que no permitiesen al batería de Los Piratas subir a asearse como habría solicitado.

El guardia civil imputado negó ante la juez que estuviese dentro de la casa el amigo del batería que prestó declaración el pasado 2 de septiembre como presunto testigo del disparo, Pablo. Aseguró que ni vio ni oyó a esta persona. Mientras que en su declaración este supuesto testigo aseguró haber visto el disparo y haberle advertido previamente al agente que no disparase diciéndole: "¿Qué haces? ¿No ves que está enfermo?".

El agente imputado, el guardia civil herido y los sanitarios niegan haber visto a Pablo dentro de la casa. Por este motivo, el abogado de la familia del batería baraja solicitar que se aclare su presencia en la casa mediante un careo o a través del sistema SITEL (Sistema Integrado de Interceptación Telefónica), ya que este llevaba consigo el móvil cuando ocurrieron los hechos.

Ni a la toma de declaraciones de ayer ni a ninguna de las dos anteriores asistió el fiscal. La Fiscalía está presente en el caso a través de su escrito en el que solicita quince diligencias, entre ellas, la evaluación personal del agente que disparó y el historial clínico de Fernández, sin que de momento la juez haya solicitado ninguna de ambas. Quien sí a pedido el historial médico del músico ha sido su mujer al Servicio Galego de Saúde.

Por el momento continúa la fase de instrucción y no se descartan más declaraciones de testigos y nuevas pruebas. Hasta ahora han declarado diez personas: los dos guardias civiles, los cuatro sanitarios desplazados a la casa de Guláns, la viuda Andrea Montes, la vecina que llamó al 112 y dos amigos del batería Pablo y Telmo, el primero que asegura estar dentro de la casa cuando se produce el disparo y el segundo que se encargó de sacar al bebé de la casa.

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