Seis heridos en una reyerta entre clanes gitanos cierra el mercadillo de Cangas

Dos hospitalizados y cuatro heridos, entre ellos Sinaí Giménez, autoproclamado "príncipe de los gitanos", que advierte de que "habrá muertes" como represalia

17.10.2015 | 01:07
La Guardia Civil forma un cordón para evitar que los dos grupos se enfrentasen de nuevo en Cangas.

El conflicto entre ambulantes gitanos gallegos y zamoranos estalló ayer de nuevo en el mercadillo de Cangas, donde una reyerta entre los miembros de ambos clanes provocó seis heridos por golpes y contusiones, entre ellos Sinaí Giménez, líder de los Morones y autoproclamado "príncipe de los gitanos".

La rápida intervención de la Policía Local y la Guardia Civil, interponiéndose entre ambos bandos e instando al Concello a suspender de inmediato el mercadillo y desmontar los puestos, impidió una batalla campal, según coinciden en señalar todas las partes, aunque el enfrentamiento ha reabierto heridas que no habían cicatrizado y amenaza con causar un nuevo éxodo entre los zamoranos tras advertir los Morones que puede "haber muertos". El mercadillo de hoy en A Guarda ha sido suspendido por precaución, el de Moaña se celebrará con estrecha vigilancia de unidades antidisturbios de la Benemérita y los de la próxima semana en distintos municipios están a expensas del resultado de las conversaciones entre políticos, colectivos y fuerzas y cuerpos de seguridad.

La riña de ayer entre miembros de los dos grupos comenzó a primera hora de la mañana por motivos que difieren según cada interlocutor. Sinaí Giménez lo atribuye a una llamada de atención al titular de uno de los puestos del clan rival que fue respondido por aquéllos con un intento de agresión a la madre de los Giménez, esposa a su vez del conocido como "rey de los gitanos". En el trasfondo, añade, hay casos de supuestos delitos de violación y tráfico de menores protagonizados por zamoranos y que estaría investigando la Fiscalía.

La otra parte rechaza esas conjeturas y enmarca la pelea en los reiterados intentos de Los Morones de controlar los mercadillos ambulantes a través de un "impuesto revolucionario" e impedir la autonomía de sus rivales, que viene de lejos y provocó el éxodo de Galicia de decenas de familias zamoranas el año pasado. Fuentes de la investigación apuntan que ese problema subyace, a pesar del acuerdo promovido por la Fiscalía, y también las desavenencias por una boda entre jóvenes de ambas familias que Los Morones han prometido vengar. Las versiones divergen incluso sobre la herida de Sinaí Giménez: él dice que no fue agredido, sino que se golpeó él mismo contra una mesa metálica de los puestos. Los zamoranos afirman a su vez que uno de ellos le golpeó al menos dos veces.

Las consecuencias del conflicto son imprevisibles, pero las palabras de Sinaí Giménez no llaman al sosiego. "Esto va a tener consecuencias muy graves y aquí puede haber muertes", avisa el líder de los gitanos gallegos conocidos como Los Morones, que llama a sus seguidores a "defenderse" e insta a los zamoranos, asentados mayoritariamente en Porriño y Tui, al destierro, a marcharse de nuevo de Galicia si no quieren correr el riesgo de que "alguien pueda esperarlos en la esquina con una pistola" para vengar la supuesta afrenta.

Los zamoranos advierten que no se van a quedar de brazos cruzados: "Si vienen a por nosotros nos vamos a defender". La Guardia Civil ha puesto en alerta a sus agentes de información y a los GRS (Grupos de Reserva y Seguridad) para desplegarlos de inmediato si se producen incidentes.

La unidad antidisturbios de la Guardia Civil, con apoyo de patrullas de la comarca de O Morrazo, se movilizó ayer en Cangas con decenas de agentes encargados de neutralizar a los agresores, que emplearon barras de hierro de las estructuras de los puestos ambulantes. Los dos heridos más graves fueron trasladados a hospitales de Vigo y cuatro más leves, atendidos en el centro de salud de Cangas. La Benemérita se encargó de escoltar a los comerciantes a su destino en otros municipios, donde anoche reinaba una tensa calma.

La reapertura del conflicto ha obligado a que Concellos y Guardia Civil adopten las primeras decisiones para evitar más violencia. Desde ayer tarde patrullas de la Benemérita patrullan y se dejan ver por las zonas en las que viven las familias de ambos clanes, sobre todo en O Porriño y Baixo Miño.

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