Juicio por un crimen que conmocionó a Galicia

Juicio Caso Asunta | El juez avanza al jurado que la coautoría y la alevosía son claves para el veredicto

El juez recuerda al jurado que en caso de duda deben favorecer a los acusados - Pide a los nueve miembros, que se enfrentan a la deliberación final, que sean "exhaustivos" y "pacientes"

27.10.2015 | 10:10
El presidente del tribunal, el magistrado Jorge Cid, se dirige a los miembros del jurado.

Los nueve miembros del jurado popular se enfrentan a 21 preguntas de cuyas respuestas saldrá el posicionamiento final sobre la culpabilidad o la inocencia de Rosario Porto y Alfonso Basterra, los dos acusados por el crimen de su hija de 12 años la tarde del 21 de septiembre de 2013. Desde el mediodía de ayer, tras escuchar los consejos del presidente del tribunal, Jorge Cid, se encuentran concentrados y "aislados" para deliberar en secreto, hasta que consigan una postura final. No tienen tiempo límite y cuentan con tres oportunidades para llegar a quorum, de no conseguirlo, habría que repetir el juicio. Como puntos clave, en los que el jurado tendrá que pararse y pensar detenidamente, Cid destacó la "coautoría" (definir si fueron ambos en un plan premeditado), la "alevosía" (la clara intencionalidad previa de acabar con la vida de la niña) y también el "parentesco". Les recordó, además, el principio de "In dubio pro reo", "en caso de duda deben resolver a favor de los acusados".

Para considerar que un hecho está probado, según explicó ayer Cid en los juzgados de Fontiñas tras una reunión de casi cuatro horas con las partes para cerrar el cuestionario que conforma el objeto del veredicto, deberá estar apoyado al menos por siete de los nueve miembros del jurado y para determinar que no está probado bastará con cinco votos. No pueden negarse a contestar, de hecho, Cid concretó que la abstención puede ser motivo de sanción (aproximadamente 400 euros). El presidente del tribunal expresó que será "especialmente meticuloso" con la motivación del veredicto, con la explicación de las opciones elegidas, por ello les exigió "exhaustividad" y que se tomen el tiempo necesario para completar las respuestas que se les pide, que sean "pacientes".

De cada uno de los hechos que consideren probados o no deberán incluir una relación de indicios y pruebas que apoyen la decisión y una explicación de sus conclusiones, de ahí que les exija que sean "exhaustivos" con la argumentación y que "no se fían de su memoria", que repasen pruebas durante la deliberación.

Enfoques de pruebas indiciarias

Precisamente en el uso de la documentación presentada durante el juicio, que se inició el 29 de septiembre y acabó el pasado viernes (con unos 70 testigos que aportaron su visión de los hechos y pruebas periciales de expertos de Galicia y Madrid, sobre todo), hubo discrepancias entre la defensa y el presidente del tribunal, cuya tesis fue apoyada también por la acusación. Belén Hospido y José Luis Gutiérrez Aranguren, abogados de Alfonso Basterra y Rosario Porte respectivamente, formularon una petición al juez para que los miembros del jurado no tengan acceso a testimonios ni a pruebas utilizadas durante el juicio. Cid rechazó la petición y explicó que la ley en ningún caso limita el acceso a documentación presentada durante el juicio. Sería una limitación "irrazonable". "Que juzguen a ciegas, ¿es lo que están planteando?", preguntó (irónico) Cid Carballo a los abogados, aludiendo a que las defensas de los acusados pretenden que los jurados fíen todos los datos a la memoria. "Si usted tiene esa memoria, la envidio", expresó: "es ilógico". Cid alabó el comportamiento "exquisito" del jurado hasta ahora en "puntualidad y cumplimiento del deber", un deber que se les ha pedido (como ciudadanos) "nada agradable". Por ello les pidió que continúen así en la recta final, dada "la gravedad de los hechos que se le encomiendan", apelando a la "imparcialidad y a la independencia" en su decisión final, porque está en juego "la vida de dos personas que se juegan muchos años en prisión".

Con respecto a la alevosía recordó Cid que hay que tener en cuenta la imposibilidad de la víctima para defenderse, que incrementaría la responsabilidad penal. En cuanto a la coautoría, otro de los aspectos a tener en cuenta, según el presidente del tribunal, explicó que la legislación contempla que una persona puede considerarse autora aún cuando no intervenga de forma directa "en el acto de matar", si se demuestra "acuerdo previo" y se realiza "una aportación esencial". El jurado también deberá opinar sobre el agravante de parentesco y, en caso de que los determinen culpables, la posibilidad de aplicar indulto o suspensión de la pena.

¿Pruebas de cargo? Cid Carballo explicó al jurado que deben considerar las pruebas indiciarias (si está la calle mojada, será que llovió). "Tienen toda la validez y se usan a diario en los tribunales", con argumentación. El abogado de Porto, Gutiérrez Aranguren, discrepa con el presidente del tribunal sobre las "pruebas indiciarias". "Hay que basarse en hechos probados", indicó. Sobre la presentación del nuevo libro de Vázquez Taín, juez instructor del caso ('Matar no es fácil', se titula) Aranguren no quiso darle importancia pero expresó tímidamente que "motivos de prudencia hubiesen hecho aconsejable otro momento".

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