El crimen de Diana Quer en sus horas decisivas

El Chicle era desde hace un año "el principal sospechoso" de la desaparición de Diana Quer

El cadáver fue hallado "bien conservado" junto a su bolso, dos ladrillos de hormigón atados a la cintura y a los hombros, utilizados para que el cuerpo no saliese a flote y una brida de plástico

03.01.2018 | 11:26
El delegado del Gobierno, Santiago Villanueva, el coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO), Manuel Sánchez Corbí y el coronel Francisco Javier Jambrina, ayer, con los investigadores del caso.

La Guardia Civil sabía desde noviembre de 2016 que José Enrique Abuín Gey, conocido como El Chicle, estaba relacionado con la desaparición de la joven Diana Quer, en el mes de agosto, tras asistir a las fiestas de A Pobra do Caramiñal, donde veraneaba con su familia, ya que habitualmente residía en Madrid. Pero no fue hasta noviembre de 2017 cuando no tuvieron "ninguna duda" de que estaba implicado en el caso. Los investigadores llegaron en año y medio de pesquisas a otras certezas, como que la joven no se había marchado por voluntad propia y que había sido trasladada en un vehículo.

Todos los datos apuntaban a Abuín Gey pero no había pruebas concluyentes para acusarlo, según explicó ayer el coronel Francisco Javier Jambrina, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de A Coruña, en una rueda de prensa en la Delegación del Gobierno en Galicia. Estaba "en el punto de mira", pero El Chicle contaba con la coartada, apoyada por su mujer y sus cuñados -una hermana de su esposa y su marido, que convivían con ellos-, de que habían ido a robar gasolina la noche en la que desapareció la joven. Todo apuntaba a él, y él lo sospechaba, así que, según informó ayer el coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí, empezó a tomar precauciones para evitar ser descubierto.

El cadáver de la joven fue hallado el pasado 31 de diciembre, a ocho metros de profundidad, en un depósito de agua potable de una antigua fábrica de gaseosas, con dos ladrillos de hormigón atados a sus hombros y a su cintura, su bolso y una brida de plástico que se investiga si fue utilizada para estrangularla o para maniatarla, según explicó ayer Jambrina. Los bloques se utilizaron para que el cuerpo no saliese a flote. Fuentes cercanas al caso aclararon a este diario que el cadáver había aparecido sin ropa, un extremo que la Guardia Civil no hizo público ayer en su comparecencia, donde aseguró que el cuerpo se encontraba "bastante bien conservado", ya que fue arrojado a un recinto con agua limpia, en la que no hay fauna ni corrientes y la temperatura es estable

Sobre si Diana Quer fue víctima de una agresión sexual, Jambrina dijo que será la autopsia quien lo determine, ya que todavía no han finalizado los exámenes realizados a los restos.

La Guardia Civil ve "imposible" que la primera declaración de los hechos realizada por el presunto asesino sea cierta y es que, El Chicle aseguró que había atropellado de manera accidental a la joven. Los investigadores aseguran que un suceso de ese tipo habría dejado marcas en el cuerpo de la víctima, algo que no revelaron los primeros análisis de los restos. Queda por aclarar todavía si El Chicle actuó solo o acompañado, aunque, según los investigadores, lo sucedido "es compatible" con la intervención de una sola persona con las características físicas del acusado.

Los agentes dieron con el cadáver de Diana Quer después de que el principal sospechoso confesase a los agentes que le habían detenido por un intento de secuestro de una joven en Boiro, el día de Navidad, dónde se encontraba el cuerpo.

El camino para llegar hasta este punto fue tortuoso, con cambios en las declaraciones, con coartadas que se desmoronan e, incluso, con malas pasadas de la tecnología que, al principio, no situaba los móviles de Quer y su presunto asesino en el mismo lugar. Así fueron los pasos que se siguieron para relacionar a El Chicle con la desaparición de la adolescente madrileña.

El 22 de agosto de 2016, Diana Quer no vuelve a casa después de haber salido de fiesta. Su madre denuncia su desaparición y la Guardia Civil inicia una investigación centrándose en los mensajes que había mandado la joven y ve "que había algo raro", según Corbí. Tras las primeras pesquisas, los agentes sabían por dónde había salido de A Pobra, dónde había estado entre las 2.42 horas y las 2.58 horas gracias a su móvil y que se había ido en coche, pero todavía no sabían si se había marchado de manera voluntaria y si, en caso de que fuese retenida a la fuerza, habían intervenido varias personas o solo una. Para entonces, pensaban que podían haber sido varias, ya que hay menos "posibilidad de fracaso".

El 27 de octubre de 2016 aparece el teléfono de Diana Quer en la ría, debajo del puente de la autovía de O Barbanza. El terminal es enviado a Alemania para su análisis y revela que a las 2.58 horas tanto Diana Quer como su agresor van en el mismo vehículo, ya que el coche que se la lleva está en el puente. Entre las 2.42 horas y las 2.58 horas, los puntos por los que se mueve El Chicle y Quer coinciden, salvo en la salida de A Pobra. Saben entonces que no se ha ido por voluntad propia y quien la retiene es "profesional".

En noviembre de 2016, José Enrique Abuín Gey se convierte, para la Guardia Civil, "en el principal sospechoso" y cobra peso la hipótesis de que el responsable de la desaparición de la joven es un desconocido. "Nos cuadra en el perfil" por su "pasado delictivo" y sus antecedentes, tanto policiales como judiciales", dijo Sánchez Corbí. Mantienen la duda de si iba solo o acompañado e inician una operación para investigarlo, pero El Chicle desconfía de que le siga la Guardia Civil.

El 24 de noviembre llama a un agente que había conocido en una detención anterior para preguntarle si sabía que le estaban investigando y por qué. "Comete un fallo, porque él dice que esa noche estuvo en la fiesta en A Pobra. Se pone en el escenario", explicó el coronel jefe.

A raíz de esa declaración informal, el 30 de noviembre, la Guardia Civil lo cita a declarar como testigo, junto a su mujer, entonces, "se equivoca" y ambos dicen que fueron a robar gasolina y no se sitúan en A Pobra. El teléfono de la mujer contradice ambas informaciones, ya que revela que no salió de casa. El Chicle accede a que se analicen su coche y su teléfono, sin que los agentes encuentren ninguna prueba. El 19 de abril de 2017, se archiva el caso de forma provisional.

En agosto de 2017 se hace una reconstrucción de los hechos, coincidiendo con las fiestas de A Pobra, que revela que los dos móviles estaban en el mismo punto la noche en la que desapareció Diana.

En noviembre de 2017 tras analizar los datos de la reconstrucción, los agentes ya no tienen "ninguna duda" de que Diana iba en el Alfa Romeo de El Chicle. Estaban "totalmente seguros", pero les faltaban pruebas que les permitiesen reabrir el caso, además, todavía no habían encontrado el cuerpo de la joven. "Sabíamos que el punto débil de la historia era la gente que le había dado cobertura", explicó Sánchez Corbí. El 25 de diciembre, El Chicle vuelve a actuar e intenta llevarse a otra joven en Boiro con su Alfa Romeo, que le denuncia. El 29 de diciembre es detenido junto a su mujer como supuesta coautora de los hechos. La cuñada de El Chicle desmonta la coartada, también su marido y, después, su mujer. Al día siguiente, El Chicle confiesa que ha matado a la joven de forma accidental y que dejó el cuerpo en un descampado pero que, después, lo llevó al puerto de Taragoña. A las 23.30 horas, pide que llamen a su abogado, porque "desea declarar" y sitúa el cadáver en la nave de Rianxo, que no había sido inspeccionada con anterioridad porque es un lugar "privado" al que solo se puede acceder con una orden judicial. El coronel Jambrina explicó que actualmente, está precintada y que se ha solicitado permiso para investigar si en la zona se ha producido algún acto delictivo más relacionado con Diana Quer.

El 31 de diciembre, los investigadores encuentran el cuerpo en un depósito de agua potable con una boca de un metro y medio de diámetro y unos diez metros de profundidad, cubierto con una losa de hormigón de unos diez centímetros de grosor y con una pequeña tapa por donde fue arrojado. Los restos de Diana Quer estaban a unos ocho metros de profundidad y el cadáver estaba "lastrado", es decir, tenía "atadas por la cintura y los hombros dos cuerdas con dos ladrillos de hormigón, de los que se usan para hacer vallas", según explicó Jambrina.

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