Baloncesto

Rudy Fernández, 'monumento' del Real Madrid, anuncia su retirada: "Me tira mucho la familia y esto es muy duro mentalmente"

El alero-escolta anuncia el día que cumple 39 años que dejará de jugar al baloncesto a final de temporada, después de los JJOO: "Retirada es una palabra difícil, pero ya tengo una edad"

Rudy Fernández, durante un partido.

Rudy Fernández, durante un partido. / Real Madrid

Denís Iglesias

La retirada es el momento más importante de un jugador. Superior incluso al día de su debut. El fin de una era, sobre todo cuando se trata de un mito como Rudy Fernández (Palma, 1985), leyenda del Real Madrid que anunciaba este jueves, como si fuera uno de sus triples, es decir, imprevisto y decisivo, que el final de temporada será también el de su carrera.

Rudy Fernández saldrá de la cancha, después de sus últimos JJOO (los sextos), con dos Mundialescuatro Eurobasketstres medallas olímpicastres Euroligas o seis títulos de Liga a sus espaldas. Todo esto sin contar las innumerables distinciones individuales que le han convertido en uno de los jugadores españoles más importantes de la historia. No solo en su país, también en el planeta entero que ha girado a su alrededor por culpa de sus acciones.

El día de su 39º cumpleaños

Podría parecer un día cualquiera para un anuncio tan importante. En la previa a un partido de Euroliga frente al Baskonia, en el final de la fase regular de la Euroliga que el conjunto de Chus Mateo ha dominado con mano de hierro. Pero hoy Rudy Fernández cumple 39 años, a uno de la barrera psicológica de la cuarentena. Más allá de la misma parece que no hay vida, salvo raras excepciones, en el deporte profesional.

“Cumplo hoy 39 años y me siento muy agradecido de estar vinculado a este club durante tantas temporadas, algo que se está terminando, llevo muchos años, mucha tralla física y mental y creo que está llegando el momento de pensar en otras cosas que no sea el baloncesto", reconoció un '5' dominante, primero en Joventut, después con el Real Madrid y la selección española. El octavo nacional en llegar a la NBA.

"Voy a disfrutar de lo que me queda en estos meses para seguir cosechando títulos con el Real Madrid, pero y tengo una edad, me tira muchísimo la familia y física y mentalmente es muy duro porque son muchísimos partidos. Llega un momento en el que uno se plantea otras cosas, que no es el baloncesto profesional”, indicaba el balear.

El temor que provoca la palabra "retirada"

Esta afirmación dice mucho de Rudy Fernández y de cómo ha evolucionado el deporte que ha practicado al más alto nivel. Los calendarios pasan por encima de los jugadores. En el caso de un perfil tan exigente, estar a medias no vale. Ni siquiera en la dosificación de minutos (13,5 esta temporada) con la que ya convivía.

Rudy Fernández ha comunicado anticipadamente su adiós en el momento preciso. Justo al inicio del tramo decisivo de la temporada, para que el público sepa que asume decididamente su despedida. Sin embargo, lo ha hecho con el temor que paraliza la boca del que dice que "se retira". Un verbo que suena a estar condenado en un desguace de viejas glorias.

"Es una palabra difícil e impactante cuando la escuchas, pero estoy llegando a un momento de mi carrera en la que ya tengo una edad. Me he sentido muy querido. Esto se está terminando, pero todavía me quedan unos meses para intentar dar lo que me pida y disfrutar de mis compañeros", reconoció un escolta, alero, pero sobre todo líder.

La resistencia y el trabajo frente a las lesiones

El día de su cumpleaños y del comienzo de una vida diferente -porque la palabra es el principio del colofón- se acordó más de lo duro del camino que del trayecto en sí mismo. Ese valor llegará después, cuando la camiseta esté colgada en el salón o en el pabellón.

Con las botas guardadas y los cordones entrelazados. Ahí recordará lo sucedido. Tanto en España como en la NBA, donde fue el octavo español en escribir su historia (con los Portland Trail Blazers) y el primero en participar en el concurso de mates. Lo hizo con un menaje al pionero Fernando Martín.

Porque Rudy Fernández ha sabido agradecer siempre a los que han estado en su camino. Desde Aito García Reneses en la 'Penya', quien supo prender la mecha de su juego explosivo, hasta Scariolo, en la selección. Dejará un legado inmenso en el baloncesto que, a su juicio, todavía pudo ser mayor de no ser por las lesiones.

"Cuando tuve los problemas de espalda me dijeron que podría estar tres o, como mucho, cuatro años más de carrera profesional. Con el trabajo de los fisios y de los preparadores físicos del Real Madrid he podido vivir muchísimos años más. Muchísimos éxitos más con mis compañeros, me siento un privilegiado", explicó el balear.

Unos sextos JJOO en el nombre del padre

Ha pasado mucho tiempo desde que Rudy Fernández apareció como un ciclón para convertirse en el MVP de la Copa del Rey de 2004. Aquella que Joventut perdió en la final frente al Tau Cerámica, pero desde la que construyó el resto de una carrera que culminará con su sexta participación en unos Juegos Olímpicos. Ningún otro jugador ha conseguido este hito.

“Esto se está terminando, está llegando el momento de pensar en otras cosas que no sean baloncesto. Quiero disfrutar de los meses que quedan. Retirada es una palabra difícil e impactante cuando la escuchas. Me queda cumplir el sueño que tenía mi padre de vivir otros Juegos Olímpicos”, dijo en una rueda de prensa ordinaria que convirtió en un acto espectacular, como cada vez que le llega un balón naranja a las manos.

La muerte de Rodolfo -como él- Fernández en 2022 fue un punto de inflexión en la vida de una familia que ha vivido el baloncesto como pocas. El padre de Rudy fue jugador en el Joventut, entre otros equipos, y Maite, su madre, una pívot poderosa que corría por el centro de la pista, justo lo contrario en lo que devendrían sus hijos.

Su contrato con el Real Madrid expiraba en junio

El todavía escolta del Real Madrid se crió en casa que era una cancha, porque en ella jugaba con Marta, su hermana, quien desde fuera de la pintura ganó varias medallas con la selección, llegó a la WNBA y dominó el panorama nacional con Perfumerías Avenida. Rudy y Marta, quien se retiró en 2015, se convirtieron en una de las parejas más queridas del baloncesto español: los Fernández Farrés.

En julio del año pasado, el Real Madrid anunciaba la renovación de Rudy Fernández. Lo hacía como en las relaciones de amor maduro. Hasta el 30 de junio de 2024. Año a año, para cultivar la relación y ver si realmente cada uno está conforme al cabo de doce meses. Revisando las exigencias y voluntades de las partes. Como en las bodas celtas.

“Le debo todo al Real Madrid, cuando nos separemos siempre tendré a este club en mi cabeza y cuando yo necesite algo o el club lo necesita, nos volveremos a juntar. Siempre estaré agradecido a Juan Carlos (Sánchez), a Alberto (Herreros) y al presidente (Florentino Pérez) de que me empujaran a dar este paso para unirme a este club, que me lo ha dado todo, la mejor decisión que tomé como deportista profesional”.

Un palmarés envidiable que todavía puede engordar

En el club blanco han sido trece temporadas en total, doce consecutivas desde su vuelta definitiva de Estados Unidos. Más de una década en la que ha cosechado incontables logros con la entidad blanca. Seis Ligas ACB, siete copas del Rey y tres Copas de Europa brillan en un palmarés envidiable del mallorquín.

El retiro de Rudy Fernández supone otro adiós de una generación de oro en el Real Madrid. Hace unos años dijo adiós Felipe Reyes, ahora lo hará Rudy, y en la cola de espera aguarda Sergio Llull, que a sus 36 años parece seguir al pie del cañón.

Más allá de su aportación en clubes, Rudy ha tenido un papel fundamental en el apogeo de la Selección Española de Baloncesto en grandes torneos. Con 'La Familia', el alero ha conseguido dos Mundiales, el último en China 2019, cuatro Eurobaskets, el más reciente en 2022, dos medallas de plata y una de bronce en JJOO.

Rudy Fernández no será igual sin el baloncesto, pero este deporte también se verá distinto sin el aporte de un jugador inteligente, que supo reinventarse. Desde la pura agilidad hasta la eficiencia en los momentos decisivos. “Un capitán y monumento vivo”, como le definió Scariolo. Ya solo queda una posesión que agotará hasta el último segundo para darle, como siempre, otra victoria de prestigio al Real Madrid y a la selección, imposibles de entender sin su compromiso y talento.