La primera y única visita del Deportivo a Miramar, el 7 de noviembre de 2001, fue todo un acontecimiento para los jugadores y aficionados del Marino de Luanco, y lo acabó siendo también para un deportivista: el portero Dani Mallo. Aquella eliminatoria de treintaidosavos de final de la Copa del Rey, el arranque hacia el título del Centenariazo, sirvió al cambrés para cumplir su sueño de debutar con el Dépor. Una dulce sorpresa para el canterano, que empezó en el banquillo y, desde luego, “no contaba con jugar”. Cuando mediada la segunda parte Javier Irureta le mandó salir a calentar, Dani llegó incluso a pensar que Nuno, el guardameta titular, podía tener algún problema físico. “Le pregunté a Melo [segundo de Irureta] si le pasaba algo”, recuerda el exfutbolista blanquiazul, que saltó como un resorte a hacer el calentamiento. Su compañero bajo palos estaba bien. Simplemente “el resultado era positivo [1-4] y el míster creyó oportuno que jugara”.

Entró por Nuno en el minuto 74 e inmediatamente participó en el juego gracias al regalo que le hizo su compañero Nourredine Naybet. “Era una falta a nuestro favor en campo contrario y me dio un pase hacia atrás de 50 metros para que entrara en contacto con el balón. A lo mejor puede parecer una anécdota sin importancia, pero a mí me pareció un detalle muy bonito, en ningún caso una falta de respeto sino un detalle muy bonito por su parte”, explica Dani Mallo, que siempre tuvo un feeling especial con el histórico central marroquí, “un tipo muy serio” pero que a la vez lo trató con “muchísimo cariño” para ayudarle a crecer. “Me aconsejaba y también me apretaba para que mejorara”, recuerda el cambrés de 42 años, que entonces tenía 22.

Aquella eliminatoria a partido único en Miramar se le puso muy cuesta arriba al Dépor con el tempranero gol de Ramón (m.13) pero la expulsión de Cuenca diez minutos después facilitó la remontada coruñesa con tantos de César y Víctor, más un doblete de Pandiani. Fue la primera etapa en el camino hacia el segundo título de Copa del Rey en la historia del club. “Si perdemos aquel partido, nunca se levantaría aquel trofeo en el Bernabéu”, apunta el actual concejal de Cultura, Deportes y Juventud del Ayuntamiento de Cambre, además de delegado de AFE en Galicia y Asturias.

Deportivista desde la cuna y canterano blanquiazul, llegar a estrenarse con el primer equipo fue algo “muy especial y muy bonito”. El Dépor ganó aquel duelo en Miramar, kilómetro cero para Dani, y no perdió ninguno de los otros siete encuentros que defendió su portería: tres más en Copa, tres en Primera y uno en Champions frente al Manchester United. Ocho partidos en total para sumar su granito de arena a la época más gloriosa en toda la historia del equipo blanquiazul, recibido a lo grande aquella noche en la localidad asturiana: “El ambiente fue fantástico, espectacular, con más gente en Miramar que habitantes había en Luanco. Invadieron el campo al final del partido pero con mucho respeto. No hubo ningún problema”. Es más, a la conclusión Dani pudo saludar a Borja Secades, delantero rival “de mucha envergadura” con quien había coincidido en el Fabril.

Rival poderoso en casa

Ahora es otro Deportivo, mucho más modesto que hace dos décadas, y compite dos categorías más abajo que entonces, pero “el Dépor siempre es el Dépor”, así que Dani Mallo está convencido de que el Marino “querrá hacer el mejor partido posible” pese a que ya no tiene posibilidades matemáticas de clasificarse para la Primera RFEF porque “la repercusión” de ganar un encuentro así “no la tiene un partido convencional”. “Además, el Marino ha sumado muchísimos más puntos de local que de visitante. Es un equipo muy complicado. En Luanco perdió el Burgos 3-0 y también el Numancia”, advierte Dani de cara al duelo de mañana en Miramar, “un campo de los de toda la vida” que marcó la suya hace justo veinte años.