11 de abril de 2008
11.04.2008
Símbolos patriotas gallegos

Juan Montes, genial compositor y director de coros, bandas y orfeones gallegos

11.04.2008 | 03:52

José Barros Guede

Juan Montes Capón es el genial compositor, pianista, organista y director de coros, bandas y orfeones de la música nacionalista cultural gallega. Es, sin duda, el genio musical más inspirado, más importante y más premiado de Galicia por la cantidad y calidad de sus composiciones e interpretaciones musicales y folclóricas que cantan deliciosamente el vivir, respirar y sentir del pueblo gallego.
Autor e intérprete fino, delicado, suave y tierno de numerosas obras musicales, profanas y religiosas gallegas, entre las cuales están, Negra sombra y Unha noite na eira do trigo, consideradas por la crítica musical internacional como las dos mejores composiciones musicales gallegas, las cuales bastarían ellas solas para inmortalizarle.
Nace en Lugo, el 13 de abril de 1840. En 1850, a la edad de diez años ingresa en el seminario diocesano de esta ciudad cursando la carrera eclesiástica completa con las más altas calificaciones académicas, cuatro años de latín y humanidades, dos de filosofía y cinco de teología. Desde niño da muestras claras de sus dotes musicales. Recibe clases de solfeo en seminario diocesano, practica la guitarra que le acompaña a todas partes y estudia el tratado de armonía de Francois Josepf Fétis.
Compone sus primeros villancicos, plegarias, motetes, himnos y la obra musical Siete palabras de Cristo en la cruz, a la que le hará un preludio instrumental, en 1889. Crea y dirige el coro de seminaristas por encargo del vicerrector del seminario de Lugo, García Gil, siendo, años más tarde, nombrado organista y maestro de capilla de la catedral de Lugo.
Terminada la carrera eclesiástica en 1863, desarrolla una gran actividad musical. Como pianista en el Círculo de las Artes de Lugo interpreta los lieder de Schuvert y como director de música da multitud de conciertos con la Banda municipal de dicha ciudad que reorganiza y dirige hasta 1890. Funda y dirige el Orfeón Lucense cuyo nombre cambia por el Orfeón Gallego, en 1887, interpretando música sinfónica, de cámara y coral, cosechando muchos primeros premios y éxitos importantes en los Juegos Florales y Certámenes Literarios-Musicales.
Entre ellos están el primer premio obtenido en Vigo, en 1888, con la Alborada Gallega, los cuatro primeros premios de Coruña, en 1890, por la Plegaria a la Virgen del Rosario, Patrona de esta ciudad, por la Marcha Regional Gallega con poema de Eduardo Pondal, por As lixeiriñas anduriñas balada con voz y piano, y por Sonata Gallega Descriptiva, balada inspirada en el poema A sega de su amigo, poeta y célebre político, Aurelio J. Pereira. Este famoso Certamen Literario-Musical de Coruña había sido organizado por célebre compositor y director de Orfeones, Pascual Veiga, y al que había también concursado con su Marcha Regional Gallega, no siendo premiada, y que actualmente es el Himno de Galicia.
En 1891, concurre al Certamen Literario-Musical de Vigo obteniendo dos primeros premios por Aires populares de Galicia (pasodoble) y por Noturnos; en el de León, obtiene otros dos primeros premios, por Himno y por Barcarola; en el de Pontevedra, un primer premio por Doce sono; y en de la Habana, Cuba, un primer premio por Negra Sombra. En el concurso de Certámenes de Orfeones gana el primer premio en Bilbao y el segundo en Santander.
En 1897, obtiene el premio de honor con Cuarteto con arco en los Juegos Florales y Certamen Literario-Musical del Ateneo León XIII de Santiago de Compostela, y el del Cabildo de catedral por la Misa en honor del Apóstol, a cuatro voces y orquesta, composición musical extraordinaria después de su Misa de Requien.
Otras obras suyas musicales profanas son Himnos a Calderón de la Barca y a Guttemberg, Serenata a cuatro voces, O bico y rapaciña si queres, muñeira para orfeón, Pasodoble de Trompetas para banda y orquesta, Vals a la Venatoria para piano y Habanera para piano a seis manos. Obras musicales religiosas suyas son Oficio de difuntos y Misa de Requiem, a tres voces con orquesta y órgano, Marcha-Ofertorio sobre el himno Ave María Stela, La siete palabras, Tedeum y muchas otras composiciones sobre misas, gozos, jaculatorias, plegarias y súplicas a la Virgen María.
Merecen especial mención las baladas gallegas musicales, As lixeiriñas anduriñas, con letra de Salvador Golpe, Lonxe da Terriña y O pensar do labrego, con letras de Aureliano J. Pereira, y las geniales y emotivas composiciones musicales gallegas, Negra Sombra con letra de Rosalía de Castro, y Unha noite na eira do trigo, con letra de Manuel Curros Enríquez, que cantan armoniosamente la dulce y tierna nostalgia, morriña y saudade del alma gallega. Son todas ellas verdaderas joyas musicales.
Su balada Negra Sombra, a cuatro voces, expresa musicalmente el triste, constante y doloroso pensamiento de la muerte que como fantasma embarga al alma gallega, que siente, como algo propio e íntimo, el poema de Rosalía de Castro cando penso que te fuches, negra sombra que me asombras", o pe dos meus cabezales tornas me facendo mofas. La balada Unha noite na eira do trigo canta deliciosamente y tiernamente la nostalgia y la morriña de los emigrantes gallegos, recordando y añorando su tierra, familia, costumbres y tradiciones.
Trabajador nato e incansable, genial compositor, director, organista, pianista, entusiasta intérprete del folklore gallego, colaborador del Cancionero Musical de Galicia de Castro Sanpedro y del Cancionero musical Popular Español de Felipe Pedrell, y organizador de la Schola Cantorum del seminario diocesano por encargo del obispo, fallece el 24 de junio de 1899, a la edad de 59 años.
Su obra musical manuscrita se encuentra la mayor parte en Lugo, en el Museo Provincial, Seminario diocesano, Banda municipal y convento de las Religiosas Agustinas, y en el convento de las Religiosas Clarisas de Monforte.
El benemérito P. José López Calo, S. J., publicó las siguientes obras musicales de Juan Montes: Oficio y Misa de Difuntos, vol. II en 1992, "Misa solemne en honor del apóstol Santiago", vol. III en 1993, y otras Misas, vol. IV, en 1994.

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