27 de mayo de 2019
27.05.2019
A Coruña

Harían falta muchos Amancio Ortega

26.05.2019 | 20:42

Resulta poco menos que ridícula la postura de ciertos políticos afeando la conducta del mejor empresario español de todos los tiempos que, según ellos, está donando a la sanidad pública una "limosna" de 300.000.000 euros para obtener ventajas fiscales.

Los mencionados políticos, que tienen nombre y apellidos, se han despachado a gusto, diciendo, primero, que la sanidad pública no debería aceptar donaciones de empresas privadas, y manifestando, segundo, que no vienen a cuento las limosnas de los multimillonarios.

Lo que no ha explicado el líder de Unidas Podemos, es que, con las donaciones del empresario gallego se están renovando equipos para el tratamiento de determinados tipos de cáncer que se habían quedado obsoletos en muchos hospitales, con los beneficios que están reportando a las personas que padecen estas enfermedades.

Es muy fácil soltar arengas en un mitin para recibir los aplausos de tu público o hacer declaraciones al uso en alguna entrevista de campaña, pero deberían medir bien sus palabras porque están queriendo poner piedras al campo sin ofrecer otras alternativas.

En cualquier caso, me parece que con la polémica que se ha suscitado en torno a estas posturas, el único beneficiado ha sido Unidas Podemos, pues está consiguiendo una publicidad gratuita y muchos beneficios en lo que a repercusión mediática se refiere.

Conviene recordar que en otros países, como, por ejemplo, en Estados Unidos, la labor de mecenazgo o de filantropía que desarrollan algunas grandes fortunas, como puede ser el caso del propietario de Microsoft, Bill Gates, no solo es aplaudida si no que es absolutamente respaldada por todo el espectro político, sin excepción.

Y si, en España, tenemos el privilegio de que un empresario hecho a sí mismo, partiendo de cero, como es el caso de Amancio Ortega, decide entregar parte de su fortuna en donaciones para la que la Sanidad Pública pueda renovar su equipamiento médico, deberíamos alegrarnos, y lamentar, en todo caso, que no haya más empresarios como Amancio Ortega que ha sido capaz de crear la mayor empresa textil del mundo y que ahora solo pretende beneficiar, con sus donaciones, a la sanidad española.

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