29 de junio de 2019
29.06.2019
el trasluz

Ofuscación

28.06.2019 | 22:27

Cuando los populares hablan de "descarmenizar" Madrid, el inconsciente individual lo asocia a una forma de desinfección. Quizá también el colectivo. En los servicios de algunos bares todavía se encuentra uno con el cartel de Desinfectado y Desinsectado. Y en los retretes de los hoteles, para tranquilidad del nuevo huésped, colocan una banda de plástico que viene a significar lo mismo: que no hay gérmenes del cliente anterior. Somos gente limpia. Ya no nos matan las bacterias; ahora nos mata el aire del centro de las ciudades. De ahí que sus cascos históricos, en todos los países civilizados, se estén cerrando al tráfico. Se pasa uno la tarde en la plaza de España y vuelve a casa cinco o seis años más viejo. No por España, sino por la atmósfera.

Carmena no consiguió hacer de Madrid una ciudad limpia. Debe de ser difícil, aunque hay modelos como Oviedo, Vitoria o Bilbao, en apariencia imitables. Pero no pudo, esa es la verdad, o no supo, o no tuvo voluntad para ello, vaya usted a saber. En cambio, se propuso oxigenar el centro y se inventó el Madrid Central, que, al parecer, en su corta existencia, ha funcionado. Tal es al menos lo que señalan los medidores de la pureza del aire distribuidos en diferentes puntos de la urbe. Últimamente podía uno pasear por las arterias principales de la capital sin necesidad de deshollinarse los bronquios y bronquiolos por la noche, antes de irse a la cama. Madrid Central quizá pudiera mejorarse o modificarse, pero constituía un signo de progreso en un entorno de barbarie ecológica.

Se ha dicho muchas veces que el oxígeno no es de derechas ni de izquierdas, ni siquiera de centro. El oxígeno es la condición fundamental para la existencia de la vida. Pero llegan los populares a la alcaldía de Madrid y lo primero que se les ocurre es contaminarlo. Y llaman a esa operación "descarmenizar Madrid". Cuando la ideología se cuela en asuntos que le son ajenos, tales como la gastronomía o el baile, se hace el ridículo. No hay un cocido de izquierdas y otro de derechas, por decirlo rápido. No hay un chotis de centro. El cuidado del medio ambiente debería ser una preocupación universal. Lo que ocurre en Madrid puede ocurrir en su ciudad de usted debido a la ofuscación en la que entrado la política. Pónganse a cubierto.

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