22 de octubre de 2019
22.10.2019
La Opinión de A Coruña
inventario de perplejidades

Cuando los idiotas gobiernan

21.10.2019 | 21:01

Como anticipo de la publicación en España de su libro Un hombre decente, el diario El País entrevista a su autor, John Le Carré, que con 88 años mantiene el vigor intelectual que le hizo famoso. Y entre otras cosas, el escritor británico dice sentirse preocupado por el bajo nivel de liderazgo en las democracias que mejor conoce, como Estados Unidos y Gran Bretaña, en este momento regidas por dos sujetos, Trump y Johnson, que no inspiran ninguna confianza. Hasta el punto de que se pudiera sospechar de ellos (al menos eso insinúa Le Carré) que son agentes secretos al servicio de la Rusia de Putin. Especialmente en el caso de Trump que tiene enormes intereses en Rusia, donde trató de especular en su mercado inmobiliario. "Si Putin „dice Le Carré„ tuviese pruebas de irregularidades y estuviese dispuesto a difundirlas tal vez podría tumbarle. Aunque „concluye„ quizás no lo hace porque es más rentable mantenerlo controlado y bajo presión. La opinión sobre el actual primer ministro británico tampoco es misericordiosa. Según el autor de El espía que surgió del frío, Johnson es un político de segunda fila que preside un Gobierno de Mickey Mouse, es decir, de ratones dibujados por la fantasía de Walt Disney. Un político que pese a sus evidentes limitaciones va a conseguir que Gran Bretaña abandone en condiciones dramáticas la Unión Europea. "Es sin duda alguna la mayor idiotez y la mayor catástrofe que ha perpetrado el Reino Unido desde la crisis del Canal de Suez en 1969. Para mí es un desastre autoinfligido del que no podemos echar la culpa a nadie. Somos una nación que siempre ha estado integrada en el corazón de Europa. Podemos haber tenido conflictos, pero somos europeos. La idea de que podemos sustituir el acceso al mayor tratado comercial del mundo con el acceso al mercado estadounidense es terrorífica". Pero no solo son estos dos personajes los que alimentan el pesimismo del hombre que conquistó la fama con sus novelas de espías, un género que domina perfectamente porque él mismo figuró un tiempo en la nómina de los servicios secretos británicos. Por ejemplo, le preocupa el aumento del neofascismo que, según la policía, es la mayor amenaza terrorista en el Reino Unido. Por ejemplo, la deriva autoritaria que han tomado los antiguos estados del bloque soviético, como Hungría o Polonia. Por ejemplo, la prensa sensacionalista y manipuladora de la opinión pública, que está en manos de oligarcas. Y por ejemplo (nos toca más de cerca) el contencioso catalán del que hemos vivido estos días una deriva belicosa. La preocupación de Le Carré por el bajo nivel de liderazgo en la política actual podríamos compartirla perfectamente. Al menos eso se patentiza en las encuestas que proliferan ante la cercanía de la cita electoral del 10 de noviembre. La gente no se fía de una clase política que es incapaz de llegar a acuerdos porque en última instancia desconfía de su fiabilidad a la hora de mantener lo pactado. Todos hablan con "lengua de serpiente", como le oímos decir en el cine a los jefes indios cuando negociaban la paz con los hombres blancos.

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