19 de marzo de 2011
19.03.2011

La 'batalla' por ejercer de padre

En nueve de cada diez procesos de divorcio, las mujeres se quedan con la custodia de los hijos. Asociaciones gallegas de padres separados defienden la guarda compartida como "la mejor opción"

19.03.2011 | 03:30

En los procesos de divorcio, los padres siempre llevan las de perder. Buena muestra de ello es que, en nueve de cada diez casos, son las madres quienes se quedan con la custodia de los niños. Las asociaciones gallegas de padres separados critican que la sociedad, e incluso los jueces, inclinen la balanza siempre hacia el lado femenino, y defienden la guarda compartida como "la mejor opción". "Los progenitores también tenemos unos derechos morales y legales con nuestros hijos", subrayan

"Desde que me separé de mi ex pareja la vida ha sido, y por desgracia continúa siendo, una auténtica pesadilla. Al principio tenía ella la custodia de nuestra hija y no me dejaba verla. Incluso llegó a acusarme de haber abusado sexualmente de la niña y, cuando se demostró que eso no era cierto, no sólo no cesó en su empeño de hacerme daño, sino que siguió con sus mentiras, inventándose barbaridades sobre mí: que bebía, que me drogaba, que era mal padre...". Eduardo (nombre ficticio) ha perdido la cuenta de las denuncias que le ha presentado la madre de su hija, aunque ninguna prosperó. Hace cuatro años, una jueza de la localidad pontevedresa de Marín otorgó a este joven pontevedrés la guarda y custodia de la pequeña, para evitar que sufriera el llamado síndrome de alienación parental. "La madre tiene un concepto negativo y un fuerte rechazo hacia la figura paterna, que trata de transmitir a su hija de forma o no consciente", detalla la sentencia.

La historia de Eduardo no es, lamentablemente, un caso aislado. El fin de una relación sentimental deriva, en demasiados casos, en una cruenta batalla por la custodia de los hijos. De hecho, una media de 8.000 parejas se separan en Galicia cada año, de las cuales la mitad tiene al menos un niño y, de ellas, también aproximadamente la mitad, no llega a acuerdos y tiene que recurrir a la vía judicial, según los datos que maneja la Asociación Galega de Pais e Nais Separados, que denuncia que "menos del 1%" de los divorciados comparte la custodia de sus hijos. "En los procesos de separación y divorcio, los hombres siempre llevan las de perder, y buena muestra de ello es que, en nueve de cada diez casos, son las madres quienes se quedan con la custodia de sus hijos", destaca el presidente de la entidad, Antonio Díaz Piñeiro, quien sostiene, además, que cuando se le concede al padre "es, normalmente, porque la madre no está capacitada para hacerse cargo de ellos". "Nos gustaría que en España se hiciese los mismo que en Francia, donde la custodia es, por defecto, compartida", apunta Díaz Piñeiro.

Y es que, hacerse cargo de un día para otro de los hijos en solitario cambia la vida de cualquier padre, y la situación se complica, aún más, cuando la relación con el otro progenitor no es cordial y el régimen de visitas tampoco es el habitual. Eduardo lo sabe bien. Desde que le concedieron la guarda y custodia de su hija, este joven gallego tiene que ver cómo su pequeña hace más de 100 kilómetros diarios, de miércoles a viernes -primero desde A Guarda hasta Pontevedra y, desde hace algunos meses, hasta Vigo-, para encontrarse con su madre. "La ley es muy clara en este sentido, y dice que es el progenitor quien tiene que visitar al menor, y no al revés", indica y añade: "La niña está siempre cansada. No puede hacer los deberes ni ir a actividades extraescolares como el resto de sus amigas", quien denuncia otros "fallos judiciales", como la hora de entrega de la pequeña. "La sentencia establecía que la niña tenía que estar a las 14.00 horas en Vigo, pero a esa hora sale del colegio. Por no poder llevarla a tiempo, mi ex pareja me denunció y, en un primer momento, la jueza le dio la razón, aunque posteriormente retrasó la entrega hasta las 16.00 horas", destaca.

Para evitar tanto ajetreo a la pequeña, Eduardo ha intentado, sin éxito, llegar a un punto de entendimiento su ex pareja e, incluso, recurrió el régimen de visitas en el juzgado. "Aporté el informe favorable del fiscal, que impugnaba la resolución al entender que los desplazamientos que tenía que hacer la niña eran 'manifiestamente abusivos', y también varios informes psicopedagógicos, pero no ha servido para nada", lamenta, y añade: "Tengo la custodia de mi hija, pero a un coste económico, y sobre todo emocional, muy difícil de asumir", subraya.

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