La Opinión de A Coruña

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Prisión permanente revisable para el triple asesino de Valga, que no podrá suspenderse antes de 30 años

Tampoco podrá plantear el acceso al tercer grado hasta que cumpla 22 años condena | Ejecutó a sus víctimas a “escasos centímetros”

Comienza el juicio contra el presunto asesino de tres personas en Valga Agencia ATLAS

José Luis Abet Lafuente se convirtió ayer en la segunda persona condenada por la Audiencia de Pontevedra a la pena de prisión permanente revisable, desde la entrada en vigor de esta reforma del Código Penal en 2015. Es el quinto en Galicia. El fallo de la Sección Segunda del tribunal provincial, basado en el veredicto emitido por el jurado popular la semana pasada lo condena por los asesinatos de su exmujer, Sandra Boquete Jamardo, su excuñada, Alba Boquete, y de María Elena Jamardo Figueroa, madre de ambas, en septiembre de 2019. Tenían 39, 27 y 58 años respectivamente.

Abet es condenado a prisión permanente revisable por el tercero de los asesinatos (por haber sido previamente condenado por dos asesinatos, tal y como establece el artículo 140.2 del Código Penal) en este caso el de su cuñada. Es condenado, además, por los otros dos primeros a sendas penas de 24 años y seis meses y de 23 años y medio de cárcel, así como a 9 años de prisión por las lesiones psicológicas causadas a sus dos hijos (entonces de 4 y 7 años) ya que, como estableció el jurado, se consideró probado que Abet quiso expresamente que vieran como daba muerte a su madre, tía y abuela acribillándolas a balazos, para causarles este dolor y menoscabo emocional. También se le imponen dos años de cárcel por tenencia ilícita de armas.

De esta forma, la magistrada presidenta del tribunal del jurado, en base al veredicto emitido por el mismo, emite una dura sentencia en la que estas condenas añadidas pueden ser clave a la hora de fijar o no posibles revisiones de la condena o beneficios penitenciarios. De hecho, el propio fallo señala que, en cualquier caso, Abet no podrá ni plantearse acceder al tercer grado hasta haber cumplido un mínimo de 22 años de cárcel. Una posible revisión de la suspensión de la condena no se podrá realizar antes de 30 años.

El fallo, tal y como establecía el veredicto, recoge la aplicación de las agravantes de parentesco y de discriminación por razón de género, tal y como reclamaban las acusaciones. Señala el fallo que esta agravante de género no “solo se circunscribe a las relaciones de pareja o expareja”, sino “a cualquier ataque a la mujer con efectos de dominación por el hecho de ser mujer”. En este caso, el fallo señala “que los jurados han considerado acreditado por unanimidad que el acusado se sentía superior a su exesposa y a las mujeres de la familia de esta” y que “cometió el crimen en un acto de dominación sobre ellas”.

Para llegar a esta conclusión, el jurado tuvo en cuenta mensajes amenazadores hacia su exesposa (como un recibo de una funeraria en el que le decía: “A mí no me hace falta, a vosotros sí”), y la declaración del padre y marido de las víctimas, que calificó al acusado como una persona “conflictiva, violenta y machista”, según recoge el fallo, y que daba a estas mujeres un trato diferente al que le daba a él mismo.

Por último, el tribunal descarta aplicar el atenuante de confesión. El jurado resaltó que el acusado nunca declaró ni reconoció los hechos en sede judicial y solo aprecia una colaboración para localizar el arma con el que perpetró el triple asesinato en el Tambre. Se trata de una colaboración que el jurado califica como de escasa importancia ante el aluvión de pruebas que ya había en su contra.

Sobre los asesinatos, los jurados justifican los hechos probados en el testimonio del niño mayor —que fue incorporado como prueba preconstituida— y también en los informes de balística que permiten reconstruir la frialdad con la que actuó Abet Lafuente. Su mujer recibió cuatro disparos sin poder bajarse del coche que su asesino bloqueaba con el suyo. Uno le rozó el cuello y rompió el cristal de la ventanilla, otro en la cabeza desde “escasos centímetros” y dos más los recibió en el pecho con sus hijos en el asiento trasero del vehículo. Se fue, y al ver que su excuñada y suegra acudían a la vivienda regresó y les dio muerte. A María Elena con cuatro disparos, uno en la pierna y que puede explicarse en un intento de la víctima de arrebatarle el arma, y otros dos en la cabeza y pecho, ya en el suelo. Alba recibió otros tres, uno en la espalda y otros dos en cabeza y pecho. Este ya en el suelo. “Tiña que facelo —les dijo a los niños ante de huir—. Chao, ahora ven a Guardia Civil a por vos”.

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