01 de diciembre de 2018
01.12.2018

El asesinato de Ana Enjamio: seis meses de asedio y 28 puñaladas, 12 en el corazón

Fiscalía pide 27 años de prisión para el exnovio y la Xunta, 33 como acusación popular. Adrio se declara inocente y escucha los cargos por videoconferencia

01.12.2018 | 01:39
Ana Enjamio, asesinada en 2016.

La joven Ana Enjamio fue asesinada de 28 puñaladas, 12 de ellas en el corazón, en el portal de su casa en Vigo el 16 de diciembre de 2016, pero durante los seis meses anteriores sufrió un infierno de acoso, hostigamiento y asedio a manos de su expareja, César Adrio, único acusado del crimen, según relataron ayer las acusaciones personadas en la vista preliminar de la Ley del Jurado celebrada en el Juzgado de Violencia de Vigo. La Fiscalía, la acusación popular que ejercita la Xunta y la particular que representa a la familia, solicitaron la apertura de juicio oral, mientras que la defensa pidió la libre absolución pues el acusado se declara inocente.

El Ministerio público comunicó en la vista celebrada ayer que solicita 27 años de prisión para el procesado, 25 por el delito de asesinato y dos por acoso, así como otros 10 años de alejamiento de la familia de la víctima y 250.000 euros para sus padres y hermano como indemnización. Pena que la acusación popular eleva a un total de 33 años, al sumar cinco más por el delito de vulneración de la intimidad. También propone otros 10 años de libertad vigilada para César Adrio cuando cumpla la pena de cárcel.

Enjamio rompió con su novio de toda la vida cuando a finales de 2015 empezó su relación con César Adrio en Vigo. La ingeniera de 25 años y natural de la localidad coruñesa de Boqueixón se enamoró de su jefe en la empresa de Porriño en la que empezó a trabajar y este, a su vez, dejó a su mujer y a sus dos hijos para irse a vivir con ella.

Pero en julio de 2016 Ana cortó la relación y lo dejó. Algo que, según la Fiscalía, Adrio no aceptó y empezó a insistirle a menudo para que volviera con él. Al saber que había reiniciado una relación de amistad con su novio de siempre, llegó a confesar a algunos amigos que él había roto su familia por estar con ella y si no estaba con él, tampoco iba estar con su novio anterior.

El infierno se desató, según el Ministerio público, cuando a finales de julio de 2016 en un viaje de trabajo a Portugal, Adrio se hizo con el teléfono móvil de la víctima, que creyó que lo había perdido. Esa misma tarde el antiguo novio de Ana recibió una foto de ella y Adrio desnudos de cintura hacia arriba.

En una ocasión se presentó en casa de la joven por la noche y ella le abrió la puerta para evitar el escándalo que estaba provocando con gritos, lo que la llevó a cambiar de domicilio por temor al acusado. Se fue a casa de su novio de siempre unos días, pues temía vivir sola, hasta que encontró un piso compartido con otras dos chicas. Al día siguiente, César Adrio envió un correo electrónico a la expareja de Ana relatando las relaciones sexuales que había mantenido con ella antes de que ellos rompieran. Un día después, el ingeniero los esperó delante del coche cuando se iban a trabajar, y les exigió las llaves del piso. No se marchó hasta que llegó una patrulla policial.

Así hasta que el 16 de diciembre, en la cena navideña de la empresa. Tras enviarle mensajes diciéndole lo guapa que estaba, la persiguió por el comedor, aunque ella le pidió que la dejara en paz. La Fiscalía sostiene que Enjamio dejó el local escoltada por tres amigas y seguidas por Adrio que, tras averiguar dónde habían dejado el coche, se fue sin despedirse. Las amigas dejaron a la joven delante de su casa sobre las 5 de la madrugada. Iba hablando por WhatsApp con su novio. No llegó a su casa porque en el portal le asestaron más de 20 cuchilladas.

El acusado César Adrio que, por su parte, decidido a toda costa a retomar la relación con Ana Enjamio e impedir que siguiera con su novio, recogió rápidamente su vehículo Renault Megane y se dirigió a un lugar no determinado pero próximo al portal del edificio donde residía, llegando antes que ella; y cogiendo un cuchillo o navaja con una hoja de unos 11 centímetros de longitud y unos 2 de anchura, clavó el mismo en la rueda delantera del vehículo Seat Ibiza que la joven había adquirido días antes y que estaba aparcado en las inmediaciones. Después, según el escrito de la Fiscalía, esperó a que ella llegara al portal sin que se percatara de que estaba en la zona, ocultándose para no ser descubierto por ella o su grupo.

Cuando Ana Enjamio, ya sola, llegó al portal de su casa y antes de que pudiera cerrar la puerta, el acusado la abordó sorpresivamente, momento en que ella le dijo que se fuera. No lo hizo y cuando vio que no había nadie en las inmediaciones, de repente y de forma inesperada, sacó el cuchillo o navaja y lo esgrimió frente a ella.

La acusación pública sostiene que la acorraló agrediéndola al principio de forma superficial, por distintas partes del cuerpo y la ropa, llevándola al fondo del portal, mientras ella gritaba: "¡Por favor, no!, ¡por favor, no! ¡Mamá!, ¡mamá...!". Después, y mientras con una mano le tapaba fuertemente la boca, con la otra mano le clavó el cuchillo o navaja repetidamente en el cuello y en el pecho. Pese a que ella trató de defenderse. La autopsia establece que recibió 28 puñaladas, doce en el corazón, de las que seis se lo atravesaron, lo que le produjo un shock hopovolémico.

Después de matarla, el acusado se fue en su coche llevándose el teléfono móvil en el que ya había cortado la conversación que la joven, cuando la sorprendió, mantenía con su novio de siempre, al que bloqueó al tiempo que hizo desaparecer la foto de Ana de su perfil de WhatsApp. Alrededor de las 07.00 horas del mismo día, según el escrito del fiscal, el acusado volvió a casa de sus padres, marchándose al poco tiempo, tras ducharse.

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