Muchos son los hogares donde se habrá sufrido alguna vez este disgusto doméstico. La gran mayoría de los marcas de lejía más populares del mercado han tenido que perfeccionarse para evitar que sus gotas acaben malogrando la pieza de ropa recién estrenada o aquella por lo que sentías un apego especial. Pero no todas han conseguido una seguridad completa de modo que continúa el pánico en las coladas y los afectados maldiciendo el uso de la lejía. Sin embargo, y en contra de la creencia generalizada, sí, las manchas de lejía en la ropa tienen remedio.

Más aún si son pequeñas. Con este truco comprobarás que puedes 'salvar' la pieza de ropa, disimular la existencia en un jersey o pantalón de esa odiosa mancha que realidad no es tal sino una degradación del color de base. Un remedio que nunca habrías imaginado y, lo mejor de todo, sin necesidad de que acudas al supermercado a gastar en un producto milagroso. Solo te hará falta disponer de algunas unidades en tu mueble-bar.

Para aplicar este tipo hay que coger un trozo de algodón y echarle vodka o ginebra y frotar sobre la zona afectada. Con esto se conseguirá arrastrar que el tinte de la zona afectada, de tal modo que se distribuya por el resto de la prenda y se disimule menos.

Este truco funciona sobre todo en manchas pequeñas. Si es grande lo más probable es que no pueda resolverlo del todo, aunque puede intentarse con este u otros tips, como sumergir la ropa en lejía.