A propósito de la Torre de Hércules

27.06.2016 | 00:58

Hoy hace siete años que la Torre de Hércules fue declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Un faro que orientó a los navegantes durante más de dos mil años y que es una muy bella concreción material de la historia y de la mitología que nos explican como ciudad. Hércules vence a Gerión, lo decapita y lo entierra en esta península, colocando sobre su túmulo una antorcha que será faro milenario. La primera mujer que llaga a la ciudad, recién fundada, será Crunia que dará nombre a la urbe y poco importa que el origen más probable de nuestro nombre venga de "acrunia", que en latín significa península según dicen, o de Cronos. Lo importante es sabernos y sentirnos ligados a creencias y culturas milenarias que dan cuenta de nuestras raíces. No cabe duda alguna que la Torre de Hércules es el edificio o monumento referencia de nuestra ciudad, como la Torre Eiffel lo es de París o la Estatua de la Libertad lo es de Nueva York. Solo que nuestra referencia es más antigua y echa sus raíces en la fértil tierra originaria de lo que suele llamarse la cultura occidental. Afortunadamente durante los últimos tiempos y sobre todo en torno a la campaña para conseguir la declaración de la Unesco se ha puesto en valor todo lo que rodea a nuestro monumento de referencia, pero no estaría de más avanzar en esta línea y fomentar en la enseñanza de nuestros niños y jóvenes el conocimiento del mito de Hércules, tan cargado de connotaciones épicas y con un papel tan central en los relatos de nuestras religiones originarias. He aquí un camino para ir sustituyendo la catequesis confesional e ideológica, que se nos cuela inapropiadamente en las escuelas, por el conocimiento de las religiones, cristianismo incluido naturalmente, que han jugado un papel tan importante en nuestra historia y en nuestra cultura colectiva. Esto sí es y debe ser objeto de la enseñanza y de la educación de nuestros hijos en un Estado laico o aconfesional, respetuoso con todas las creencias pero independiente de todas ellas. Todos los mitos, como creaciones culturales e históricas para explicar y explicarnos, deben ser objeto de nuestro conocimiento, pero nada más.A ver si entramos algún día en razón.

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