Editorial

Los retos del transporte metropolitano en A Coruña

05.11.2017 | 01:58

El plan de integración del transporte comarcal en el centro de la ciudad coruñesa iniciará mañana su primera fase con la llegada de doce líneas de autobuses interurbanos a la entrada de Entrejardines, según lo pactado por el Concello y la Xunta. La medida pondrá también a prueba su impacto en el tráfico urbano coruñés.

A Entrejardines empezarán a llegar buses de líneas procedentes de Oleiros, Cambre, Sada y Culleredo que acceden a la ciudad a través de las avenidas de A Pasaxe y Alfonso Molina y también los que cubren la línea al aeropuerto de Alvedro. Esto supondrá la entrada de 218 autobuses diarios hasta el centro urbano, con una cadencia de entre once y trece vehículos cada hora y una afluencia estimada de 1,5 millones de pasajeros al año.

Esta primera fase del proyecto no incluye todavía las líneas con el punto final del trayecto en la plaza de Pontevedra, un destino en pleno corazón de la urbe que se incorporará más tarde para los procedentes de Arteixo. El Concello ofreció el mes pasado a la Xunta la posibilidad de iniciar la implantación por allí, pero la Consellería lo rechazó al no disponer todos los autobuses de los medios técnicos precisos. De los autocares que llegarán a Entrejardines, alguno ya lo hace en la actualidad una vez al día, a primera hora de la mañana.

La Comisión de Seguimiento del plan volverá a reunirse el próximo 20 de noviembre para analizar cómo ha transcurrido el proceso en sus primeros días de implantación y estudiar soluciones a los problemas que se puedan plantear. En función de sus conclusiones y de los datos de tráfico disponibles, las administraciones determinarán cómo se procederá en la segunda fase.

En teoría, este plan de entrada de los autobuses del área metropolitana al centro de la ciudad debería ser una medida temporal hasta la entrada en funcionamiento de la estación intermodal, que sobre el papel debería producirse en unos dos años. Si bien la Xunta nunca se ha pronunciado taxativamente al respecto.

La Compañía de Tranvías, concesionaria del transporte urbano en la ciudad coruñesa, se opone a la entrada de los buses comarcales hasta el centro y propone que el punto de conexión se establezca en Cuatro Caminos, que califica como el intercambiador de líneas natural de la urbe. Para Tranvías, la penetración de los autobuses interurbanos en el centro del caso urbano es una estrategia en desuso en la mayoría de las ciudades.

En cualquier caso, esta medida por sí sola no solucionará el problema de fondo: la movilidad de los habitantes del área metropolitana, cercanos al medio millón, y su encaje en la ciudad coruñesa.

Los expertos reunidos la semana pasada en un foro organizado por Radio Coruña en el que colabora LA OPINIÓN, concluyen que la afluencia de coches procedentes del área metropolitana colapsa el casco urbano. Todos los intervinientes en el debate coincidieron en situar el origen del problema del tráfico en la ciudad en la llegada masiva de vehículos particulares del área metropolitana, debido a la ausencia de un sistema de transporte público eficaz en el área.

El concejal de Mobilidade en A Coruña, Daniel Díaz, que puso el dedo en la llaga al exponer que casi el 90% de los desplazamientos desde la comarca se realizan en coche privado, apuesta por que la gestión del transporte público interurbano sea en un futuro próximo una competencia del área metropolitana y no de la Xunta.

Salvador Rueda, el técnico que coordina el Plan de Movilidad que prepara el Concello coruñés, advirtió de que no habrá solución sin un diseño de un sistema de transporte que tenga en cuenta el conjunto metropolitano, en el que, según destacó, existen 600 coches por cada mil habitantes, una ratio que situó entre las más altas de España. Este desequilibrio está relacionado para Rueda con la singularidad de que la comarca coruñesa ocupa un territorio amplio con una población muy dispersa que dificulta la existencia de un transporte público eficiente. Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, fue ya el encargado de un anterior plan iniciado por el bipartito, que no llegó a entrar en vigor y que está siendo ahora reactualizado, también con aportaciones del redactado durante la etapa de Carlos Negreira en la Alcaldía. La gran novedad del que ahora está en marcha es precisamente su visión metropolitana, que no figuraba en el anterior por que la Xunta no facilitó entonces los datos del transporte en la comarca.

El Concello de A Coruña ha puesto en marcha precisamente una amplia encuesta entre la población de los municipios del área para saber cómo y a dónde se desplazan habitualmente y conseguir así una precisa radiografía de la movilidad en toda la zona. Estos datos se incorporarán a los estudios que coordina Salvador Rueda para tener en cuenta su encaje en el plan de movilidad municipal.

El profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos Carlos Nárdiz coincide con los objetivos que propone Rueda para mejorar la movilidad en la ciudad y apunta también a que la cuestión primordial es cómo encajar el masivo tráfico que procede del contorno metropolitano. En su opinión, la ciudad es muy dependiente de hábitos adquiridos en los años 60 y 70 que, para ser modificados, requieren un proceso. Nárdiz apuesta por la restricción del tráfico privado en la ciudad, aunque alerta de que para tomar estas medidas son necesarias decisiones valientes de los políticos.

El plan de movilidad es una de las grandes asignaturas pendientes de la ciudad de A Coruña, cuya génesis se viene arrastrando desde hace casi una década sin que ningún Gobierno local haya conseguido ponerlo en práctica. Quizás porque, como coinciden los expertos, nunca habrá soluciones eficaces sin tener en cuenta el impacto de la movilidad metropolitana en el casco urbano de la ciudad.

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