13 de mayo de 2018
13.05.2018

Israel gana el festival de Eurovisión

La historia de amor de Amaia y Alfred tuvo un final agridulce, pues aunque su actuación fue muy aplaudida, quedaron en el puesto 23 - Un hombre interrumpió a la cantante británica

13.05.2018 | 03:58
La ganadora de Eurovisión, la israelí Netta, durante su actuación.

Se confirmaron las apuestas. La israelita Netta, con el tema Toy, logró hacerse ayer con el festival de Eurovisión, tras una reñidísima tanda de votaciones, en las que consiguió imponerse finalmente a otra de las grandes favoritas en las apuestas, la chipriota Eleni Foureira, con su tema Fuego, otra de las más aplaudidas de la noche. La historia de amor entre Amaia y Alfred tuvo un final agridulce, pues pese a firmar una actuación más que digna sobre el escenario del Altice Arena de Lisboa, quedaron en la vigésimo tercera posición.

Sin pensar en la victoria, que parecía desde un primer momento una meta inalcanzable para el dúo, los dos jóvenes tiraron de química y de la calidad vocal de ella para firmar una digna actuación en el concurso, que fue muy aplaudida por la nutridísima presencia de españoles entre el público del recinto portugués.

El romanticismo de la apuesta española para el concurso se acentuó con una puesta en escena sencilla y elegante, que daba todo el protagonismo a los dos intérpretes, que lo dieron todo con una balada cargada de emoción. Todo quedó reducido a la mínima expresión, un piano y dos enamorados que cantan al unísono con un publico entregado que ha llegado a entonar un "oh".

Los dos, cogidos de la mano en todo momento, controlaron la situación a la perfección y encandilaron a las 11.300 personas reunidas en el recinto lisboeta, cuya animosa reacción se dejó escuchar en los alrededores del estadio. Una buena forma de superar el fiasco del año pasado, cuando Manel Navarro arruinó su actuación con un inoportuno gallo que le mandó al fondo de la clasificación.

Amaia, con vestido largo de color negro y con bordados brillantes, y Alfred, con traje granate, han hecho una puesta en escena intimista que ha dejado como únicas protagonistas a sus voces y miradas cómplices, una opción que, a juzgar por la reacción, ha triunfado con una canción que marcaba el retorno de la representación española a la lengua castellana tres años después del Amanecer de Edurne.

La anécdota de la final de este año la puso el espontáneo saltó al escenario durante la actuación de Reino Unido en Eurovisión y le robó el micrófono a la cantante, SuRie, mientras defendía su tema Storm.

En medio de la actuación, un hombre subió al escenario y le quitó el micrófono a la artista y trató de decir algo que no se llegó a entender porque un miembro de seguridad logró reducirlo con gran celeridad. Pese a lo violento de la situación, SuRie mantuvo la calma y hasta afeó al intruso su acción, con un irónico aplauso que fue celebrado por el público. La artista siguió dando palmas hasta que los efectivos de seguridad se llevaron al espontáneo y le dieron un nuevo micrófono para que pudiese seguir cantando. Curiosamente, el percance no le vino mal a la representante del Reino Unido: acaso por solidaridad, SuRie escaló rápidamente en las casas de apuestas.

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