09 de junio de 2018
09.06.2018
Cartas de los lectores

Bajo los adoquines

09.06.2018 | 01:28

Fue más una revuelta que una revolución. O efervescencia revolucionaria. Nunca fue el objetivo la toma del poder, quizá únicamente en África. Tuvo carácter universal. Se dio en muchos sitios a la vez. Apareció un nuevo sujeto político, la juventud fue el motor.

El feminismo no fue protagonista prioritario pero hay indicios de cambio de paradigmas. Sucedió lo mismo con la liberación sexual. La píldora anticonceptiva es de aquellos años.

El de Francia fue de los más efímeros. La nación vecina tiene capacidad simbólica para acrecentar su historia. El periodista Pierre Viansson-Ponté dijo poco antes del estallido que el país estaba apagado y que había un bienestar acrítico pero "la vida te da sorpresas".

En la Ciudad de la Luz, y en los demás casos, no había dirección política. Era una fiesta. El Prefecto de París consiguió que no hubiese incidentes de gravedad en la ocupación de la Sorbona y el Odeón. Sartre fue detenido pero De Gaulle lo indultó, "no se puede condenar a Voltaire".

Los varones querían entrar a las habitaciones de las chicas en las residencias universitarias. El 22 de marzo se ocupó la Facultad de Nanterre. Daniel Cohn Bedit declaró en el juicio: "Estaba en mi casa a las 3 de la tarde haciendo el amor, algo que a usted quizá no le ha ocurrido nunca".

En Berlín, un ultraderechista disparó en tres ocasiones a Rudi Dutschke en abril, quien viviría una década más pero muy condicionado por las secuelas.

Aunque no siempre se recuerda en USA pasaron muchas cosas. En marzo, durante la icónica Guerra de Vietnam que transformaría al país, acaece la Matanza de My Lai. Los discursos de Mario Savio en las movilizaciones de Berkeley. Los movimientos por los derechos civiles culminarían con la radicalización del Black Power y el asesinato de Luther King.

En los Países del Este se luchaba por la libertad, democracia parlamentaria y contra el impe-rialismo soviético. En Praga tuvo un carácter institucional. En Varsovia el origen de las moviliza-ciones fue la suspensión de la representación de una obra de Mickiewicz en el Teatro Nacional.

El día después llegó Napoleón. Vino alguien a poner orden. El triunfo de la reacción fue precario pues hubo sacudida en el sistema. En los Acuerdos de Grenelle los sindicatos consiguieron el aumento del 30% del salario mínimo y el 9% del salario en curso. "Hoy sería un imposible."

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