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La Opinión de A Coruña

La fortaleza de la cadena alimentaria gallega en las crisis

Empresas del sector se muestran más fuertes y apuestan por productos locales tras la pandemia y la guerra de Ucrania

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Novena edición del Encuentro de la Industria Alimentaria celebrado en A Coruña Víctor Echave

El mundo se ha tenido que enfrentar a dos crisis de enormes proporciones en apenas dos años. Primero estalló la pandemia del coronavirus, que consiguió paralizar buena parte de la actividad durante meses, y cuando parecía que se recuperaba cierta normalidad llegó la invasión de Ucrania por parte de la tropas rusas. En ambos casos la cadena de suministros quedó notablemente afectada, desde los pequeños negocios de barrio hasta las mayores multinacionales. El sector alimentario gallego no fue una excepción y también sufrió inicialmente, aunque con el paso del tiempo ha logrado salir más fortalecido, según expusieron las empresas Leyma (productos lácteos), Vegalsa-Eroski (distribuidora de comida) y Calvo (conservas), hoy en la celebración en A Coruña de la novena edición del Encuentro de la Industria Alimentaria, que se planteó bajo el lema de “la crisis refuerza el producto local” y que está organizada por Vegalsa.

“Lo que no te mata, te hace más fuerte”. Así resumió la consejera delegada de la empresa lechera, Carmen Lence, cómo su firma transitó de los malos momentos de hace dos años a estar incluso en mejor situación que en 2019. Explicó que “a nivel de empresa ha sido un reto” porque al principio de la pandemia “faltaba un poco de todo” y no se sabía “cómo reaccionar”, pero que el Grupo Leyma ha salido “reforzado” pese a que parte de sus ventas dependen del “sector hostelero”, que sufrió muchas restricciones. “Los resultados de 2021 son mejores que 2019”, afirmó Lence.

El director de compras de Vegalsa-Eroski, Jorge Eiroa, aseguró que en su compañía se ha aprendido a llevar a cabo “un mejor diálogo con la cadena valor”. Además, indicó que una de las “fortalezas de Vegalsa” es que sus trabajadores sienten “pasión”.

El consejero delegado de Calvo, Mané Calvo, explicó que su empresa vio crecer sus ventas porque “la gente se refugia en las conservas en momentos complicados”, como en las primeras semanas tras declararse el primer estado de alarma en España, cuando muchas personas empezaron a hacer acopio de alimentos.

Este encuentro también permitió constatar que existe un consenso para apostar por el producto de proximidad. El representante de Calvo señaló que “lo más fácil que entra es el producto local, que se transporta más rápido y genera más diálogo”. En este caso, la firma con sede en Carballo puede aplicar esta política con el mejillón gallego porque “el atún viene de la zona ecuatorial”. “Es interesante tener un mejillón nuestro y protegerlo. Viven muchas familias de Galicia de él”, indicó Mané Calvo.

La consejera delegada de Leyma, Carmen Lence, advirtió que la “pandemia y la guerra de Ucrania han puesto en evidencia los peligros de la globalización”. En particular, se refirió a la escasez de grano y cartón. También hizo hincapié en la importancia de trabajar con empresas gallegas, “dando riqueza al rural”. “Comprar productos locales es crear valor”, indicó. El director de compras de Vegalsa-Eroski, Jorge Eiroa, aseguró que esta distribuidora de alimentos tiene “un compromiso local de siempre” porque “el producto local ayuda al crecimiento económico del entorno”, además de destacar que en Galicia hay buena materia prima.

Encuentro con la Industria Alimentaria, organizado por Vegalsa-Eroski. VICTOR ECHAVE

Otro problema derivado de la globalización está de plena actualidad: el incremento de los precios en productos cotidianos que los consumidores adquieren a diario en el supermercado. Mané Calvo explicó que todos los materiales que permiten crear una lata de atún tienen un coste mayor. “Energía, acero y atún han subido en porcentajes importantísimos. A nadie le gusta subir precios, la ley nos impide vender a pérdidas. Esto nos lleva a momentos complicados”, alertó.

El Encuentro de la Industria Alimentaria también sirvió para que el presidente ejecutivo de Chocolates Valor, Pedro López, expusiese su vida como empresario. En su intervención narró que su padre fue a contracorriente y que apostó un chocolate de mayor tamaño cuando su competencia apostaba por formatos pequeños.

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