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Jon Bilbao | Escritor y traductor, hoy en la librería Moito Conto, en A Coruña
Jon Bilbao Escritor y traductor, hoy en la librería Moito Conto, en A Coruña

“Escribo porque me hace sentir bien; si no lo hago, me siento mal”

“La traducción es una interpretación del texto original, no meramente buscar la primera acepción del diccionario de una palabra aislada”

Jon Bilbao. // XABIER ARMENDÁRIZ

Jon Bilbao (Ribadesella, 1972) es ingeniero de minas de formación, pero se dedica a la literatura y ha publicado libros de cuentos, biografías para niños y novelas como El hermano de las moscas y Shakespeare y la ballena blanca. Hoy participa en A Coruña en la librería Moito Conto (calle San Andrés, 35) a las 19.00 horas en un encuentro literario del ciclo Afinidades Electivas con la escritora y periodista coruñesa Bibiana Candia, autora de Azucre, su obra más reciente. Bilbao también hablará de su última novela Los extraños, con elementos de thriller y editada por Impedimenta, para la que ha traducido libros y publicado además Estrómboli, Basilisco y El silencio y los crujidos.

Ambienta Los extraños en su casa natal de Ribadesella.

Es una continuación, precuela y alternancia, en parte. Basilisco salta entre pasado y presente, y hay un personaje, que aparece en mis libros y se ha venido convirtiendo en un trasunto de mí, que tiene rasgos autobiográficos. El último capítulo de Basilisco lo ambienté en la casa donde nací, en Ribadesella. Quería hacer una pequeña pieza de cámara en un sitio que emocionalmente significase mucho para mí. Eso se convirtió en un gran disfrute, y me di cuenta de que ese entorno, el que mejor conozco del mundo, me ofrecía posibilidades narrativas. Los extraños es, como digo, una pieza de cámara con cuatro personajes, dos parejas y dos perros dentro de una casa, y poco más. Lo relevante es lo que sucede entre las cuatro paredes.

A la pareja protagonista, residente en esa casa, le llegan de visita dos extraños que dicen ser un primo lejano y su pareja. ¿Qué emociones quería crear con esta historia?

Como anuncia el título, la sensación de extrañeza que nos despiertan los demás. Sería superficial pensar que los extraños son los que llaman a la casa de los protagonistas, que dicen ser un primo lejano y su pareja. Por cortesía, los protagonistas los invitan a quedarse, pero la estancia se prolonga con disculpas a veces verosímiles y a veces inverosímiles, hasta que se van apropiando de la casa. Parece que tienen un plan. Llegados a un punto, los protagonistas tienen que reaccionar para no verse expulsados, y adoptan comportamientos y decisiones que les hacen descubrir cosas acerca de sí mismos. Ellos eran extraños para sí mismos.

Les abren la puerta por amabilidad, ¿pero qué hay de curiosidad?

Ellos manifiestan que es por amabilidad, pero en el arranque del libro hay una sensación más prosaica: el aburrimiento. Jon y Katarina, la pareja protagonista, se conocieron en Estados Unidos en un momento sumamente feliz de sus vidas, decidieron venirse a vivir juntos a España, pero están en el primer invierno de su relación en la casa familiar del primero, con trabajos no satisfactorios, sin vida social… Se está empezando a desinflar el globo de la ilusión. No están en crisis, sino aburridos, sumamente aburridos. Llaman a la puerta personas interesantes, mundanas, físicamente atractivas… A los lectores nos queda claro que tienen una intencionalidad, que no pasan de visita, y Jon y Katarina también. Pero están tan aburridos que les abren la puerta, como si les pidieran ‘dadnos alguna emoción’. Es como los vampiros: tú los tienes que invitar para que traspasen el umbral de tu morada.

Hablando de vampiros, usted emplea en el libro elementos de género, thriller, terror...

Me divierte sumamente y ofrece grandes posibilidades. Yo intento no salirme del realismo, pero tomo ciertos códigos partiendo de personajes cotidianos, y los alejo de la zona de confort, de la cotidianidad, al principio poco a poco pero luego bruscamente. Estas herramientas de la narrativa de género nos permiten estos saltos. En esta novela aparecen unas luces pero no se dice que sean ovnis; pero el tema central de la novela no es ese. Desempeñan funciones narrativas. Esto permite discriminar entre una novela realista o una de ciencia ficción: si hubiera querido escribir la segunda, los ovnis tendrían que haber estado en el centro, pero quería hacer un retrato de personajes.

Hay obras como Solaris o Meridiano de sangre que se centran en personajes pero contienen elementos fantásticos o de ciencia ficción.

Solaris es una obra que siempre pongo como ejemplo para reivindicar la literatura de género. Hay un prejuicio según el cual esta es un divertimento que no habla de la realidad o de nosotros como personas, que solo proporciona evasión. Creo que no es cierto. Hay autores que necesitan una metáfora, una máscara, que no les es suficiente el realismo puro. Pero siempre como herramienta para profundizar en los personajes. Es la diferencia entre Solaris o La guerra de la galaxias, donde el objetivo es ver androides y extraterrestres lo más raros posibles.

¿Por qué escribe? ¿Qué quiere contar a los demás y a sí mismo?

Daría para hablar mucho, podría dar muchas respuestas y algunas muy elaboradas, pero la respuesta más sincera es la más simple: escribo porque me hace sentir bien. Si no lo hago, me siento mal. Me produce satisfacción construir historias donde existe un orden, quizás como refugio al exceso de casualidad que hay a nuestro alrededor. Me siento zarandeado por la vida, cuesta sentir que llevas las riendas. Escribiendo, yo mando, decido la parte de casualidad o causalidad. No es montar sudokus con letras y todo encaja, pero la proporción de control es mayor a la hora de escribir que a la hora de vivir.

Es también traductor. ¿Es como reimaginar el texto original?

La traducción es una interpretación del texto, no meramente buscar la primera acepción en el diccionario de una palabra aislada y traducirla. Hay que leer el texto en su conjunto, percibir las sensaciones y el tono y traspasar eso a una nueva lengua. Hay cierto componente de trabajo creativo, aunque con el peso de la fidelidad al texto.

¿Qué opina de Azucre, la última obra de Bibiana Candia, con quien hablará hoy de literatura en A Coruña?

Es un libro que me ha gustado mucho; lo he devorado en un solo día y tengo mucha curiosidad por hablar con la autora sobre cómo fue el proceso de su escritura. Está basado en un suceso real [la emigración a Cuba en el siglo XIX] y me gustaría que me hablara de la forma en que obtuvo documentación, de las libertades que se tomó...

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