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Las rentas de los coruñeses bajaron en 2020 y los ingresos por salarios descendieron un 3,4%

Aumentaron las pensiones y prestaciones, en especial las de desempleo, que se multiplicaron por 2,5 debido a los ERTE | Los vecinos de Juan Flórez duplican en riqueza media a los del Agra do Orzán, los más desfavorecidos

Barrio del Agra do Orzán, el distrito con menor renta y la proporción de salarios más baja sobre el total de los ingresos. | // CARLOS PARDELLAS

La pandemia de COVID de 2020 bajó ligeramente las rentas medias de los coruñeses, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE): si en 2019 cada vecino tenía unos ingresos brutos de 18.026 euros, se pasó a 17.975, mientras que, desde que se empezaron a dar datos en 2015, había habido incrementos cada año. La caída es apenas del 0,29%, pero se sustenta en el aumento de las transferencias del Estado, que compensaron la caída de los ingresos por el trabajo y las inversiones. La renta derivada de los salarios, la más importante en conjunto, cayó un 3,4%, de 10.415 euros antes de impuestos a 10.062.

En cambio, todas las fuentes de ingresos derivadas de los presupuestos públicos aumentaron. La más significativa fue el incremento de las prestaciones de desempleo, debido a los ERTE extraordinarios. Si en 2019 se repartieron 249 euros por coruñés, en la cifra pasó a 611, esto es, se multiplicó por 1,45. Al igual que en los salarios, no se trata de que cada beneficiario recibiese esa cantidad, sino la cifra conjunta repartida en el municipio repartida entre los vecinos, fruto de cruzar el censo con los datos de Hacienda.

Los ingresos por pensiones subieron en 100 euros por cabeza, hasta los 4.616, un incremento del 2,2%. En cuanto al apartado de “otras prestaciones”, se pasó de los 543 a los 581 euros, lo que supone una subida de prácticamente el 7%. Aquí se engloban, entre otras, las prestaciones por incapacidad o dependencia, las becas exentas o las ayudas y deducciones familiares.

En conjunto, las fuentes de renta derivadas de transferencias públicas sumaron en 2020 5.808 euros por coruñés, exactamente 500 más que en 2019. Además, si el año anterior al coronavirus suponían el 29,4% de los ingresos totales, con la pandemia pasaron a ser un 32,3%, cerca de un tercio.

Es una cifra más alta que en los últimos años, en los que nunca llegó al 30%, si bien semejante a la mitad de la década pasada. En 2016 la participación de las rentas derivadas de prestaciones y pensiones en el total fue casi el 31%, y en 2015 se llegó al 32,7%, superando a 2020.

Este año también se produjo una caída en el apartado de “otros ingresos”, que agrupa gran cantidad de fuentes pero en la que tienen especial relevancia las percepciones procedentes de rentas, inversiones y rendimientos de capital. Este apartado es más importante en los distritos más ricos, y comprende, por ejemplo, las ganancias por propiedades que se tienen arrendadas, los dividendos de acciones o los rendimientos de negocios. En 2019 fueron 2.303 euros por coruñés, y en 2020 se bajó a 2.106, un 2,6% menos.

Diferencias entre barrios

La media coruñesa oculta importantes oscilaciones entre la renta media dependiendo del distrito. La información del INE se puede desagregar por códigos postales, y muestra que el más rico es el tercero, que engloba partes del Ensanche y Cuatro Caminos, incluyendo el entorno de Juan Flórez y la plaza de Vigo.

Las rentas medias fueron de 26.252 euros en 2020, casi un 46% por encima de la media coruñesa. Los vecinos de ese barrio tienen prácticamente el doble de renta, de media, que los del distrito más desfavorecido en cuanto a ingresos, el sexto. Este agrupa el Agra do Orzán y la zona de O Ventorrillo, densamente pobladas.

Le sigue en ingresos el primer distrito, la Ciudad Vieja, Pescadería y el Orzán, cuyos vecinos percibieron de media 24.682 euros el primero año del coronavirus. O lo que es lo mismo, un 37,3% más que la media municipal de ese ejercicio.

El único otro distrito que supera el promedio es el quinto, en el que se encuentra la zona de Labañou, Ciudad Jardín, Os Rosales y Riazor. Aquí los ingresos medios el primer año de la pandemia se quedaron en torno a los 20.340 euros, sobrepasando un 13,1% a la media.

Los otros siete distritos quedaron por debajo de la media. El que más se aproximó a esta es el décimo, que incluye Agrela-Bens. Aquí la renta media llegó a los 17.811 euros, apenas un 1% por debajo del promedio coruñés. También están cerca de la media el segundo (Monte Alto y Zalaeta), y el octavo (que engloba la zona de Eirís y As Xubias hasta llegar al límite municipal meridional). En Monte Alto la media de renta es de 17.716 euros al año, el 98,6% del promedio, mientras que en el otro distrito se llega a 17.686, el 98,4%.

Algo más abajo se encuentra el séptimo distrito, en el que se encuentran Os Castros, Elviña y O Castrillón. Su promedio es de 16.486 euros de renta bruta por vecino para el primer año del COVID, lo que supone el 91,7% de la media de la ciudad. Este parámetro desciende hasta el 88,7% en el caso del noveno distrito, en el que los ingresos por todos los conceptos llegaron a los 15.941 euros antes de impuestos y que agrupa a buena parte del extrarradio meridional de la ciudad, incluyendo a Mesoiro, Novo Mesoiro y Elviña.

A la cola se encuentran distritos construidos más allá de la ronda de Nelle el siglo pasado y tradicionalmente populares. El cuarto distrito incluye a Sagrada Familia y Os Mallos, y es el segundo con menos renta de toda la ciudad: apenas se llegó a los 13.976 euros en 2020, más de un 22% por debajo del promedio.

En el caso de la zona con la renta más baja, el Agra do Orzán, los ingresos medios fueron de 13.177 euros durante el primer año del COVID, por comparación con los prácticamente 18.000 del promedio coruñés durante ese ejercicio. Es decir, los habitantes de esta zona apenas pasan del 73,3% de la renta media.

Los salarios son menos del 50% de la renta en el Agra do Orzán

Pese al bajón de rentas percibidas por sueldos durante el primer año del COVID, estos siguen siendo la principal fuente de ingresos para los coruñeses, y supusieron el 56% de las rentas en 2020, de media. Pero su participación oscila por distritos, y en algunos tienen mayor peso las prestaciones o inversiones. El ejemplo más extremo es el caso del Agra do Orzán, donde los salarios son algo menos del 50% del total de ingresos. Aunque el INE no lo desagrega, probablemente se deba a una conjunción de población envejecida que depende de las pensiones y de salarios medios más bajos que en el resto de la ciudad. El siguiente distrito con una participación más baja es paradójicamente el más rico, el del Ensanche y Cuatro Caminos, pero en este caso los ingresos procedentes de arrendamientos e inversiones tienen un peso más alto que en el Agra. La tasa más alta se da en el noveno distrito, probablemente porque incluye Novo Mesoiro y mucha población joven. Aquí la renta por sueldos es el 76% del total.

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