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José María Paz Gago Escritor coruñés, publica una biografía novelada de José Sellier

“La fotografía era el Instagram de la época de José Sellier”

“A Coruña de la ‘Belle Époque’ era un pequeño París, hay que reivindicarla”

Jose María Paz Gago VICTOR ECHAVE

El escritor y profesor José María Paz Gago aborda, en La máquina de la eternidad, una biografía novelada del fotógrafo francés afincado en A Coruña José Sellier, primero en filmar vistas de cinematógrafo en España.

La novela intenta hacer justicia la figura de José Sellier y su condición de pionero del cine español.

Sí. Es una figura que no está lo suficientemente reconocida. Hay trabajos de investigadores de la Universidad de Santiago, y de la de Lyon, que han recogido mucha documentación para demostrar que es la primera persona que filma en España vistas de cinematógrafo, aunque se ha sostenido durante mucho tiempo que era Jimeno de Zaragoza. Esto es un encargo de Marta Sellier, una mujer que reivindica a esos personajes de su familia. Yo quería hacer algo que acercase a la gente normal y común a la figura de Sellier.

Y qué mejor que una novela.

Exacto. He tratado de que enganche al público, tiene sus ingredientes de novela negra, porque hubo un momento en el que le roban en su casa de la calle San Andrés. Es un robo en el que se llevan mucho dinero en joyas y en metálico. También tiene su ingrediente amoroso.

Para que una biografía funcione como novela, tiene que tener algún tinte novelesco. En el caso de Sellier, ¿cuál es?

Tiene una vida apasionante. Vive entre París, Lyon y A Coruña, donde se instala su familia. Está en contacto con las últimas tecnologías de su tiempo. Él trae todos los adelantos de la época. La fotografía era el Instagram de la época de Sellier. Estaba continuamente haciendo viajes, y muy relacionado con la A Coruña de la Belle Époque, una ciudad que yo estoy definiendo estos días como un pequeño París.

Además de a Sellier, reivindica esa Coruña de la Belle Époque tan cosmopolita.

En esa A Coruña había una importantísima colonia francesa y una inglesa, y una burguesía y una clase media muy activa con personajes como los Casares Quiroga, Eusebio da Guarda, Molezún, la familia Picasso.. no se ha reivindicado esa época como conjunto, pero los personajes eran impresionantes, y todos del círculo de Sellier. La colonia francesa era tan importante que el cónsul era el vizconde de Bezaure. Sellier y los Avrillon trajeron la fotografía y el cinematógrafo, pero sus mujeres trajeron la moda. Cada temporada iban a París y traían lo mejor. En la calle Real tenías la boutique de las dos, Moda Parisina de Madame Avrillon, la Modistería y Sombrerería de Meli Sellier, estaba el Louvre, el Palais, la corsetería de París, la tintorería de París. Esa Coruña hay que reivindicarla, hay que contarla.

¿Qué remanentes quedan hoy de la huella francesa?

En cuatro generaciones se olvidan muchas cosas. Sellier estaba olvidado, hasta que estos investigadores de la Universidade de Santiago, José Luis Castro de Paz y José María Folgar de la Calle lo sacaron a la luz. Se ha perdido mucho de aquel ambiente cosmopolita y francés. Esas familias han desaparecido, o quién piensa hoy en los Molezún como familia francesa. Los apellidos Avrillón desaparecieron.

El mismo año que se cumple el centenario de la muerte de Sellier, se celebran cien del nacimiento de María Casares. A ella se la reivindica más en Francia que aquí. ¿Con Sellier ocurre lo mismo?

Se le reconoce poco, salvo esos profesores de la Universidad de Lyon. Sellier estaba en el círculo de los Lumiere, entonces se ha reivindicado como parte de ese círculo, pero los propios Lumière son tan importantes que ha quedado un poco opacado. Tengo la voluntad de que esta obra se traduzca al francés y se conozca allí. Yo creo que aquí hay que reivindicarlo más, igual que María Casares, que se reivindica cada vez más aquí. No sé que le pasa a esta ciudad: conviven al mismo tiempo Emilia Pardo Bazán, Pablo Ruiz Picasso, que era un niño, los Casares, los Sellier, los Avrillón... había un caldo de cultivo creativo impresionante.

¿Qué le trae a Sellier aquí?

La familia viene por la fábrica de vidrio de los Adalid, La coruñesa. Sellier vive en Givors, que es el cinturón industrial de Lyon, y donde hay tradición de fábricas de vidrio. Yo desarrollo la hipótesis de que el padre de Sellier empieza a fabricar placas de vidrio para la fotografía de entonces. Tengo la intuición de que ahí se derivaban hacia la fotografía. Fue una familia muy adinerada aquí, porque abrieron una de las primeras fábricas de cerveza, La Herculina, y se hicieron con un pequeño imperio inmobiliario, con varios edificios. Se incorporaron a la ciudad totalmente y contribuyeron mucho al desarrollo de la ciudad.

Por la obra desfilan personajes de la época que interactúan entre ellos y con Sellier, como Emilia Pardo Bazán, con quien tiene un romance.

Todos iban a fotografiarse al estudio de Sellier. Cuando Emilia Pardo Bazán tiene que mandar una foto oficial a su prometido, se va a hacer la foto al estudio de Luis Sellier, el hermano mayor de José. Yo cuento que es ahí donde se conocen. Tenían gustos literarios comunes, fueron intercambiándose libros, una cosa llevó a la otra, y acabaron en el Orzán, que es donde yo ambiento ese encuentro, porque era uno de los lugares predilectos de Sellier. De hecho, uno de sus primeros registros fue Orzán, oleaje.

No se conserva ninguna de sus películas. ¿Es la razón de que su huella en los inicios del cine español quedase diluida?

Él, igual que los Lumière, se desencantaron del cinematógrafo. Hay una frase de Luis Lumiere que dice: “No sé lo que es hoy mi invento, lo que se es que no tiene ningún porvenir”. Él es el primero que filma imágenes de A Coruña, y los coruñeses iban a verlo, pero cuando ya lo has visto tres veces, pues dejas de ir. No consiguió que su negocio enganchase a la gente. Mediante unos diálogos con su amiga Emilia, ella le va descubriendo lo que debe enganchar a la gente: la fantasía, la ficción. El cine solo enganchó a la gente cuando empezó a contar historias.

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