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El club de lectura de A Coruña Las Kikas combina amistad y tertulias personales sobre libros

El grupo, nacido de un propósito de año nuevo para retomar el hábito de lectura, gestiona sus títulos de forma democrática a través de encuestas de WhatsApp

Los miembros del Club de lectura Las Kikas posan con varios libros.

Los miembros del Club de lectura Las Kikas posan con varios libros. / GUS DE LA PAZ

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A Coruña

"Nos juntamos unas amigas para tomar café y empezamos a comentar nuestros propósitos. Me apetecía un objetivo de ir a libro por mes, quería retomar la lectura y mis amigos también. Al final, yo por una oposición o el resto por su trabajo, habíamos dejado de leer tanto. Si no te obligas o no tienes con quién comentarlo, se pierde la emoción de lo que estás leyendo. Lo propuse, vi que había ánimo entre colegas y formé un grupo de WhatsApp con gente que sé que podría entrar. Empezamos en enero de este año y el ánimo de ponernos lectoras", explica Elena Carrera sobre el origen de su grupo, que debe el nombre a la saga juvenil Kika Superbruja.

El club está formado por ocho personas que se reúnen en presencial y una más, que participa de manera telemática desde Madrid. Se reúnen en la terraza del piso de una integrante y para elegir el día cuadran fecha para que puedan los máximos posibles. Aunque no define como excluyente el acceso para participar, Carrera explica que Las Kikas funciona con su "propio contexto, se gestiona desde el hecho de ser colegas".

"Uno de los ánimos que tuvimos fueron las ganas por ver la adaptación de Cumbres borrascosas o Hamnet, queríamos llevar los deberes hechos antes de ver la película. Ese fue otro de los motivos del arranque. Pensaba que me quedaría sola en esto, pero no. Soy la primera sorprendida de que haya funcionado", admite la miembro.

Actualmente, la lectura que les ocupa es la novela Los santos inocentes de Miguel Delibes y, antes de esta, pasaron por Oxígeno, de Marta Jiménez Serrano, o Se acabó el pastel, de Nora Ephron. El método para elegir los títulos "es muy democrático y no tiene mucho misterio", adelanta Carrera. Cada miembro debe realizar una propuesta y se publican todas en una encuesta de WhatsApp dentro del grupo. Votan y uno de los libros es elegido. Los restantes se conservan para más adelante y "a cierta altura un libro de todos saldrá elegido", confirma.

"No montamos un club de lectura para comentar Harry Potter o Anna Karenina, o una versión escrita de una serie mala de Netflix. Entre las propuestas que hacemos están Despedidas, de Julian Barnes, La casa de los espíritus, de Isabel Allende, Éramos niños, de Patti Smith... Pensé que traeríamos literatura de otro tipo, pero nos rompemos el coco. El punto de inflexión interno estuvo en Oxígeno, de Marta Jiménez Serrano. Habíamos entrado en barrena con libros contemporáneos y más reflexivos que narrativos. Son muy interesantes, pero queremos algo más", indica Carrera.

Otra miembro de Las Kikas, Gloria García, coincide con Elena Carrera en señalar que el club sirve "para hablar de muchos temas derivados y no solo la lectura". "Me sorprendo porque muchas veces la lectura queda en segundo lugar y divagamos y contamos cosas de nuestra vida", asegura García. "Leemos, pero en el club de lectura hablamos de lo que nos suscita el propio libro. Leímos El lugar de Annie Ernaux y terminamos hablando sobre nuestros padres, la meritocracia, el nepotismo", completa Carrera.

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