08 de agosto de 2018
08.08.2018

El cierre exprés de las térmicas provocaría un "tarifazo" de hasta 3.500 millones al año

La luz se encarecería entre 2020 y 2030 y sería necesario invertir en nuevas centrales de gas para asegurar el suministro, según un informe de Deloitte

08.08.2018 | 00:47
Central térmica de carbón de Naturgy (antigua Gas Natural Fenosa) en Meirama (Cerceda).

Un cierre prematuro de las centrales térmicas españolas de carbón podría provocar un aumento del precio de la electricidad que supondría para los hogares y las empresas un sobrecoste de hasta 35.000 millones de euros entre 2020 y 2030 (3.500 millones al año de media), según se recoge en uno de los informes sobre la descarbonización más citados en el sector energético. En ese documento, obra de la consultora Deloitte, se alerta de que la clausura anticipada de las llamadas centrales convencionales (térmicas de carbón, de gas o nucleares) "puede comprometer la seguridad de suministro y la competitividad" de la economía.

La transición energética hacia un modelo sin apenas emisiones de dióxido de carbono (CO2, gas causante del cambio climático) requerirá en los próximos años un magno despliegue de instalaciones renovables en España, pero también disponer de suficiente "potencia firme", de plantas capaces de asegurar la cantidad y la calidad del suministro cuando la generación limpia (hidráulica, eólica y solar) no sea suficiente por falta de agua, de viento o de insolación. Esa misión de "respaldo" la realizan ahora las centrales de carbón y las alimentadas por gas natural (ciclos combinados), que en el futuro podrían ser sustituidas por nuevas tecnologías de almacenamiento de energía (baterías, entre ellas) para cumplir en 2050 el mandato europeo de reducir en más del 85% las emisiones de CO2. Este horizonte pone el duda el futuro de las dos térmicas gallegas, la de Endesa en As Pontes y la de Naturgy (antigua Gas Natural Fenosa) en Meirama.

"Es difícil prever cuándo las nuevas tecnologías estarán disponibles en volumen y a coste competitivo como para proporcionar la flexibilidad y el respaldo necesarios para las puntas de demanda, pero en cualquier caso existe una duda razonable de que, en el horizonte de 2030, las tecnologías de almacenamiento puedan proporcionar un respaldo significativo", se recoge en el informe titulado Un modelo energético sostenible para España en 2050. Sus autores tampoco consideran verosímil que estén disponibles a tiempo nuevas líneas de interconexión internacional (sobre todo para intercambiar más electricidad con Francia en caso de necesidad) o innovadores mecanismos de gestión de la demanda que aún están en fase de maduración.

¿Cómo garantizar entonces el suministro a precio razonable y hacerlo a la vez compatible con la reducción de las emisiones? Los expertos de Deloitte se apartan de la tesis que por ahora ha defendido el Gobierno central -cierre de las térmicas de carbón de aquí a 2025- y se inclinan hacia un proceso gradual y más lento para contener el riesgo de un encarecimiento significativo de la electricidad y su impacto en la costes de la industria.

"En el caso de que se comprometa el cierre de las actuales centrales de carbón, habría que instalar (ya desde 2020) nuevas centrales de gas", estima Deloitte. La potencia eléctrica que precisa el sistema se calcula considerando los picos de demanda. Para cubrirlos sin la participación de las térmicas sería necesario invertir unos 3.500 millones extra en nuevos ciclos combinados (nueve gigavatios de potencia), adicionales al medio centenar de plantas que ya existen y que ahora funcionan por debajo de su capacidad.

"Además, se produciría un incremento del precio mayorista -cotización diaria de la electricidad que supone un tercio del recibo- que podría suponer un sobrecoste para los clientes de entre 25.000 y 3.500 millones (equivalente a entre nueve y once euros por megavatio de incremento del precio) en el período 2020-2030", subrayan los expertos de Deloitte acerca el impacto presumible que tendría prescindir de las térmicas de carbón. Y añaden que el coste de mantener abierta algunas de estas centrales -quizá con limitaciones de funcionamiento para contener las emisiones- sería inferior que abordar la construcción de nuevas plantas de gas, que también emiten CO2 y cuya amortización añadiría cargas al recibo de la luz.

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David Galán, responderá a los lectores de LA OPINIÓN A CORUÑA sobre todo lo relativo a los mercados financieros y la Bolsa. David Galán es director de Renta Variable en Bolsa General y director del programa de Análisis Bursátil de la Escuela de Finanzas, colaborador de XTB, mayor bróker ´online´ de Europa.

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