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La Opinión de A Coruña

Gobierno y Xunta enfrentarán sus planes de desvío para facilitar el tráfico en la A-6

Transportes convoca el jueves una reunión para informar de las alternativas al viaducto que cayó | Galicia llevará tres propuestas con un coste de entre 150.000 euros y 1,5 millones

Vista del viaducto que se desplomó en la A-6, en O Castro. | // E. P.

Nueve días separan los dos derrumbes ocurridos en el viaducto de la A-6, un suceso inesperado y sin precedentes en España que hace todavía más complicada la entrada y salida a Galicia. El Gobierno central trata de determinar las causas que provocaron los desplomes en el viaducto de O Castro, una infraestructura de 585 metros de largo que se encuentra en una de las vías de comunicación más importantes para Galicia y León y que se construyó hace apenas 25 años. A la espera de los informes que permitan esclarecer los motivos del derrumbe, el Ministerio de Transportes ha diseñado un plan de movilidad para poner en marcha las “mejoras alternativas” posibles. Será presentado el próximo jueves día 30 a la Xunta y la Junta de Castilla y León, según avanzó ayer el delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones.

En concreto, el secretario general de Infraestructuras del Ministerio de Transportes, Xavier Flores, mantendrá un encuentro con la conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez, y con la consejera de Movilidad y Transformación Digital de la Junta de Castilla y León, María González, a las que informará sobre su plan de desvíos.

También la Xunta ha preparado su propia alternativa con tres propuestas, tal y como informó el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, a la secretaria de Estado de Transportes, la gallega Isabel Pardo de Vera, con el objetivo de aportar soluciones “cuanto antes” a la conexión entre las provincias de Lugo y León. Son opciones que “pueden ser ejecutadas en un plazo de tiempo breve y en un coste muy asumible”.

La primera de las opciones propuestas por la Xunta es la construcción de un ramal que conecte la N-VI y la A-6, de modo que se pueda volver a la autovía tras pasar el viaducto y antes de los túneles de Pedrafita, lo que implica transitar por la nacional “la mínima longitud posible”, informa Europa Press. Esta alternativa, cuyo coste se estima en 1,46 millones, permitiría el tránsito de los transportes especiales y podría estar lista en un plazo de tres meses, según los cálculos de la Consellería de Infraestruturas.

La segunda solución, que costaría apenas 150.000 euros porque emplearía carreteras ya existentes, consistiría en habilitar una variante de Pedrafita para que los transportes especiales circulen por ella y no atascar la N-VI en caso de avería. De acuerdo con la Xunta, evitaría el tránsito por la parte más poblada de la localidad, pero tiene la desventaja de que no aprovecha los túneles.

La tercera opción diseñada por la Consellería de Infraestruturas implicaría habilitar en doble sentido de circulación el ramal de salida de la A-6 en sentido Galicia, de modo que los vehículos se pueden reincorporar a la autovía antes de los túneles de Pedrafita. El coste, según Infraestruturas, sería “muy pequeño” y “prácticamente se podría hacer con medios de la conservación de carreteras”.

Se trata de un plan de “muy sencilla ejecución”, según apunta el departamento de Ethel Vázquez, que hará “de forma inmediata” una simulación para confirmar que los transportes especiales pueden acometer el giro. En cualquier caso, circularían por allí de madrugada, aunque ahora “no se está permitiendo, entre otras cosas, por temor a que uno de ellos quede atascado y no haya alternativa de tráfico”.

Tras el Consello de la Xunta, Rueda insistió en que “hay soluciones posibles, relativamente sencillas de ejecutar” y que “pueden ser ejecutadas en un plazo de tiempo breve en un coste muy asumible dada la situación”.

Sobre si hay planes del Gobierno central para derribar lo que queda del viaducto, el titular de la Xunta no ha pedido que se haga, pero sí ha apremiado a “no estar esperando” sin hacer nada.

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