08 de enero de 2019
08.01.2019
La feliz gobernación

Reseca historia que nos abraza

08.01.2019 | 00:55
Reseca historia que nos abraza

"España camisa limpia de mi esperanza y de mi palabra viva?",

Blas de Otero Que trata de España (1964)

A partir de aquí, de estos versos, nacen los de Víctor Manuel San José: España camisa blanca de mi esperanza/ reseca historia que nos abraza/ por acercarse sólo a mirarla. (?)/ la negra pena nos amenaza (?)/ la pena deja plomo en las alas. (?)

También podríamos recordar aquellos versos censurados en el poema de Cecilia: Mi querida España en el que no se podía apelar a España como "viva/ muerta; nueva/ vieja; en dudas/ ciega" y sólo se le podía recitar y cantar sustituyendo los viejos versos censurados poniendo a continuación: "mía/ nuestra." ¡Qué poca imaginación la de aquel censor.

El nombre cada vez más manoseado, de nuevo usurpado desde las tinieblas, utilizado una vez más como arma arrojadiza.

Váyanse agarrando a lo que puedan, porque ya no son de Trump, ni Salvini o Bolsonaro y demás hierbas aromáticas que pueblan esos desiertos lejanos.

Desde nuestro secano sureño, desde el plástico que cubre los tomates, hasta las sombras de los olivares, parece que surgen caballeros reconquistadores que quieren unir sus anhelos con los sobrios castellanos viejos para devolvernos a la pura raza. Ya no se respeta el ideal de mestizaje que construye nuestro ADN.

Para protegernos y mantener la dignidad habrá que recordar, cómo no, también a Joaquín Costa (1846-1911) y sus sentencias más valoradas Despensa, Escuela y Doble llave al sepulcro del Cid. Ha sido uno de los que buscaban la regeneración, de los de verdad, que desde su pensamiento contribuyó a la revisión histórica de los pensadores y reformadores, por ejemplo, en Colectivismo agrario. Doctrinas y derechos (1898). Aportando estudios hidrológicos y agropecuarios, por ejemplo; y hasta organizando plataformas sociales que plasmaran en la realidad lo ideado en la teoría.

Al mismo tiempo que compartía el ideal de escuela de la Institución Libre de Enseñanza y su amistad con Giner de los Ríos, es decir demandaba una urgente y eficaz acción educativa en todos los estratos.

Cuando acuñó el lema "doble llave para el sepulcro del Cid, para que no vuelva a cabalgar", aquello sonó como una atronadora irreverencia a las tradiciones patrias: los españoles más europeístas encontraron en este eslogan todo un programa para sacudirse el pelo de la dehesa patria y lanzarse atropelladamente a tomar como más que bueno cualquier cosa que viniera del otro lado de los Pirineos. Los españoles más castizos y tradicionalistas entendieron que Costa era poco menos que un hereje, que lúcidamente desenmascaraba a la oligarquía insolidaria, avasalladora, por ejemplo en el Ateneo de Madrid.

Menos mal que ya Quevedo nos había avisado con tiempo:

"No he de callar, por más que con el dedo, / ya tocando la boca, o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo."

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