14 de octubre de 2019
14.10.2019
La Opinión de A Coruña
Al Azar

Inteligencia artificial

13.10.2019 | 21:46

Ha llegado la Inteligencia Artificial, pero poca. Las grandes empresas lo saben todo de nosotros. Con la información que les hemos regalado, son capaces de reconstruir nuestras aficiones y hábitos. La prueba más evidente es la relación de noticias que el omnipotente y omnividente Google considera idóneas para mi perfil. Por orden de aparición: "Paula Echevarría, ¡parece el muñeco Michelin!", "La foto bomba de Taylor Swift en la playa", "Isabel Pantoja asustada, ¡ojo al vídeo de Maluma!", "Bomba de Andrea Janeiro, (y es de Belén Esteban)", "Ojo al bikini de Hailey Baldwin" y "Una cabra embiste a una joven". Esta semana falta "Pedroche sin depilar", un clásico.

Llámenme degenerado, pero juro solemnemente que jamás he efectuado una consulta relativa a las eminencias del párrafo anterior. Bueno, en algún caso habré intentado fortalecer mi cultura caprina. Ni siquiera han incluido mi santoral de actrices MILF para adultos. No alegaré que ese listado de noticias esenciales sea injusto o inapropiado, sino demasiado evidente. Con esos señuelos, le aciertas a cualquier ser humano, lo cual implica una renuncia a la selectividad aristocrática de la Inteligencia Artificial. No puede brindar un conocimiento al alcance de cualquier cotilla que ha difundido un bulo en sociedad. Dado que la IA siempre tiene razón como su propio nombre indica, sus algoritmos pueden alegar que no hay manera de acoplarse al perfil de determinados seres humanos, que no servimos ni como materia prima para alimentar a las máquinas que aprenden por sí solas. Esta carencia debe tomarse en serio, el Código Penal incorporará los delitos por no acomodarse a los criterios de encasillamiento de la nueva era. Y no basta con interesarse esporádicamente por las cabras para utilizarlas como coartada, hay que rezar el rosario completo. Claro que la Inteligencia Artificial acabará con nosotros de todas formas.

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